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Un reciente estudio geológico ha demostrado que una de las dunas estrella más emblemáticas del Sahara marroquí, situada en Erg Chebbi, se formó principalmente durante los últimos 1.000 años, un periodo sorprendentemente corto en términos geológicos.
La investigación, publicada en la revista científica Nature, pone de relieve el papel decisivo del clima en la formación de estas gigantescas estructuras de arena.
La duna analizada alcanza casi 100 metros de altura y constituye uno de los mejores ejemplos de dunas estrella a nivel mundial. Estas formaciones complejas, caracterizadas por brazos radiantes, solo se desarrollan cuando los vientos soplan desde al menos tres direcciones diferentes con fuerzas comparables y cambios regulares. Según los investigadores, el tamaño de una duna no es un indicador fiable de su antigüedad, una de las principales conclusiones del estudio.
El equipo científico eligió Erg Chebbi por tratarse de un entorno natural excepcionalmente preservado. Aislada y rodeada de terrenos rocosos, la zona no se ve afectada por ríos, glaciares ni por una intensa actividad humana, lo que la convierte en un laboratorio natural ideal para reconstruir la historia de este tipo de dunas y su relación con la evolución climática africana.
Para determinar la cronología y la estructura interna de la duna, los investigadores utilizaron un radar de penetración terrestre (GPR), que permitió visualizar su arquitectura sedimentaria, y recurrieron a la datación por luminiscencia ópticamente estimulada (OSL) para medir la edad de los sedimentos a distintas profundidades.
Los resultados muestran una estructura compleja, similar a la de otras dunas como las barcanoides o lineales, lo que explica la dificultad de identificar las dunas estrella en antiguos registros geológicos.
El estudio revela que las primeras acumulaciones de arena en la base de la duna se produjeron hace más de 10.000 años. Sin embargo, tras el final del Período Húmedo Africano, la duna atravesó una larga fase de inactividad de unos 8.000 años, sin acumulación significativa de sedimentos. Fue únicamente cuando el clima se volvió más árido cuando la duna experimentó un crecimiento rápido, concentrando la mayor parte de su volumen actual en el último milenio.
Además, los investigadores constataron que la duna migra lentamente hacia el oeste, a un ritmo aproximado de 0,5 metros por año, impulsada por los vientos dominantes. En conclusión, el estudio demuestra que las dunas estrella pueden formarse con gran rapidez en escalas geológicas recientes y sugiere que su escasa presencia en el registro geológico se debe tanto a la similitud de sus estructuras internas con otros tipos de dunas como a la baja preservación de sus partes superiores.
