Rue20 Español/Rabat
Marruecos ha logrado consolidar en los últimos años un papel destacado en la seguridad internacional, pasando de ser un socio regional a un actor central en la cooperación policial global.
Este ascenso se materializó de manera evidente durante la 93ª Asamblea General de Interpol, celebrada en noviembre en Marrakech, que confirmó al Reino como un referente creíble y fiable en un contexto mundial marcado por la recomposición de las amenazas de seguridad.
Antes de la apertura oficial del encuentro, el expresidente de Interpol, el General de División Ahmed Naser Al-Raisi, subrayó ante los medios internacionales la importancia de Marruecos en la seguridad colectiva. Destacó la estabilidad institucional, la experiencia operativa y la capacidad del Reino para actuar como puente estratégico entre África, el mundo árabe y Europa en la lucha contra la delincuencia transfronteriza, el terrorismo y las redes organizadas.
El reconocimiento internacional al modelo marroquí se reforzó con las palabras de Lucas Philippe, actual jefe de Interpol, quien resaltó la capacidad del Reino para combinar tradición institucional con modernidad en la seguridad, al tiempo que fomenta asociaciones sólidas y eficaces a nivel global.
Durante la Asamblea, Abdellatif Hammouchi, Director General del polo DGSN-DGST, recibió la medalla de honor de Interpol, la distinción más alta de la organización, en reconocimiento a su papel decisivo en la cooperación regional e internacional contra la delincuencia organizada. Esta condecoración subraya la influencia creciente del modelo de seguridad marroquí y la confianza de sus socios internacionales.
El año 2025 también estuvo marcado por la intensificación de los acuerdos bilaterales de seguridad, con memorandos firmados con varios países para reforzar la coordinación operativa, el intercambio de información y la lucha conjunta contra la delincuencia violenta y organizada. Además, Marruecos ha desarrollado asociaciones técnicas y estratégicas con países europeos y africanos, centradas en la formación, la anticipación de amenazas y la ciberseguridad, fortaleciendo no solo su propia capacidad operativa sino también la de sus socios.
La celebración de la Asamblea General de Interpol en Marruecos confirmó que el Reino ya no es solo un receptor de cooperación, sino un productor activo de seguridad, capaz de proponer soluciones, coordinar operaciones y formar a otros actores internacionales. Esta posición estratégica refuerza su proyección diplomática y su papel como motor regional de estabilidad y justicia global.
En un mundo marcado por amenazas híbridas —terrorismo, cibercriminalidad, tráfico transnacional y delincuencia financiera—, Marruecos ha logrado consolidarse como un socio fiable, pragmático y respetado, cuya experiencia y modelo de cooperación son cada vez más citados como referencia en la gobernanza de la seguridad internacional.
