Rue20 Español/Moncloa
Ismail El Khouaja
En un día frío de diciembre, se celebró, hoy jueves en la Moncloa, la XIII Reunión de Alto Nivel Marruecos-España, una cita anunciada el 27 de noviembre de 2025 que viene a consolidar los lazos bilaterales entre los dos países, “con una visión compartida del futuro”, tras la firma de la hoja de ruta durante la anterior RAN de 2023. Así es, dos cumbres en menos de tres años, lo que muestra el “excelente estado de las relaciones bilaterales” que atraviesan los dos vecinos, según Moncloa.
Como es de costumbre, la RAN fue precedida un día anterior por el Encuentro Empresarial España-Marruecos, durante el cual CGEM y CEOE invitaron a aprovechar las oportunidades de inversión que brinda el Mundial 2030, coorganizado por Marruecos, España y Portugal, subrayando el papel de las empresas marroquíes y españolas en el desarrollo de proyectos conjuntos.

Pese a la importancia del evento económico, todos los focos estaban dirigidos a la cumbre política que se celebró hoy, primero por el peso político y estratégico que tiene un país como Marruecos para España, y luego por la situación política que atraviesa el Gobierno de Sánchez.
La relevancia de la cumbre quedó manifestada por la recepción del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch, un recibimiento con honores militares y canto de himnos nacionales (en versiones cortas). Posteriormente, ambos presidentes saludaron a la delegación ministerial: ocho ministros marroquíes y cinco ministros españoles, además de la vicepresidenta tercera, secretaria de Estado de Comercio, y los dos embajadores que representan Rabat y Madrid.

Sin rueda de prensa ni declaraciones institucionales, se celebró la cumbre que viene tras 35 días de la histórica resolución 2729 del Consejo de Seguridad de la ONU que consagra la soberanía marroquí sobre el Sáhara. De modo que se esperaba de la parte marroquí la posición de España al respecto, recordando que el país europeo apoyó el Plan Marroquí de Autonomía en 2022 tras el histórico reconocimiento de Estados Unidos a la marroquinidad del Sáhara en diciembre de 2020. Y así fue.
En la declaración conjunta aprobada al término de la RAN, España expresó su satisfacción por la adopción de la resolución 2797, que reafirma que “una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí” constituye la solicitud más viable para la resolución del conflicto del Sáhara marroquí. La posición española todavía no llega al reconocimiento de Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, pero sigue de gran relevancia dado el contexto y la situación política que vive su gobierno.

Tal como se esperaba, la cumbre se saldó con la firma de 14 acuerdos entre los que se incluye un acuerdo internacional administrativo, 11 Memorandos de Entendimiento (MOUs) y dos declaraciones intenciones.
Sin embargo, un MOU que considero que llega en su momento fue el firmado entre el ministro de Exteriores, Nasser Bourita, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, Elma Saiz, que tiene como objetivo establecer un cuadro de cooperación frente al discurso de odio, promovido por la extrema derecha y algunos sectores periodísticos. La comunidad marroquí en España se ha visto muy tocada por discursos de odio que al fin y al cabo solo llevan al terrorismo neonazi como fue el último caso ‘The Base’ en Castellón, eso pese a que esta comunidad es “la más numerosa entre las extranjeras en España y la principal cotizante a la Seguridad Social, con 335.000 personas”, según Moncloa.
Los demás acuerdos, siempre según Moncloa, consolidan una relación “más moderna, global y transversal”. Los desafíos del país del norte de África y del sur de Europa son tan enormes que requieren modernizar e instrumentalizar su cooperación, algo que queda patente en los acuerdos firmados.
En fin, no hay lugar a comparaciones con anteriores RANs ni poner todo el foco en asuntos pendientes. Todo a su tiempo. Cualquier RAN tiene su sentido según su contexto y, desde el apoyo español a la marroquinidad del Sáhara, ambos países han sabido proteger y reforzar más su relación y mirar al futuro con acuerdos y perspectivas estratégicas.
