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En un significativo avance para su sector agrícola, Marruecos ha escalado hasta la sexta posición a nivel mundial en la producción de aceite de oliva. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el país produjo 1.046.056 toneladas de aceite de oliva, consolidando su posición como un actor clave en el mercado global.
Este logro representa un hito importante para la economía marroquí, que ha invertido considerablemente en la modernización y expansión de sus olivares en los últimos años. El aumento en la producción no solo beneficia a los agricultores locales, sino que también impulsa las exportaciones y fortalece la balanza comercial del país.
El informe de la FAO revela que España lidera la producción mundial con 5.101.010 toneladas, seguida por Italia con 2.397.880 toneladas y Turquía con 1.520.000 toneladas. Portugal y Túnez, con 1.194.990 y 1.077.206 toneladas respectivamente, se sitúan por delante de Marruecos. Egipto, con 1.034.310 toneladas, se posiciona inmediatamente por debajo de Marruecos en el ranking.
La creciente producción de aceite de oliva en Marruecos es un testimonio del compromiso del país con la agricultura sostenible y la innovación en el sector. Se espera que esta tendencia continúe en los próximos años, a medida que se implementen nuevas estrategias de desarrollo y se amplíen las áreas de cultivo.
Este avance no solo posiciona a Marruecos como un importante productor, sino que también contribuye a la diversificación de su economía y al fortalecimiento de su presencia en el mercado global de productos agrícolas.
