Rue20 Español/El Aaiún
El reciente mensaje del Polisario al Presidente del Consejo de Seguridad de la ONU ha generado una serie de reacciones en el ámbito político y de derechos humanos, evidenciando una creciente tensión en torno a la cuestión del Sáhara Marroquí.
El frente separatista ha expresado su rechazo al «borrador estadounidense» sobre la extensión del mandato de la MINURSO, calificándolo de «parcial a favor de la posición marroquí».
Esta reacción se interpreta como una señal de malestar ante la transformación del panorama internacional respecto a la iniciativa marroquí de autonomía.
La postura del Polisario refleja un «discurso tradicional» anclado en una concepción rígida de ‘autodeterminación’, en contraste con la evolución del derecho internacional moderno.
Este último reconoce la «autodeterminación interna», que permite a las comunidades locales gestionar sus asuntos dentro de la soberanía del Estado matriz. La iniciativa marroquí de autonomía, que garantiza la representación de la población local y preserva la unidad estatal, se alinea con las tendencias interpretativas contemporáneas del derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad desde 2007.
La objeción del Polisario al proyecto de resolución estadounidense representa una resistencia a este nuevo marco legal y político, adoptado por la comunidad internacional como la única opción viable.
La amenaza de boicotear el proceso político contradice las obligaciones impuestas por la Carta de las Naciones Unidas, que exige la negociación de buena fe y la adopción de medios pacíficos para resolver el conflicto artificial. El derecho internacional no reconoce efectos vinculantes a este tipo de boicots, considerándolos una violación del principio de cooperación con los organismos internacionales.
El mensaje del Polisario llega en un momento de transformaciones positivas y rápidas en el expediente del Sáhara marroquí. Estas transformaciones reflejan un nuevo enfoque internacional que se inclina hacia el reconocimiento de la soberanía marroquí, en línea con las resoluciones del Consejo de Seguridad, especialmente las resoluciones que enfatizan una solución política basada en el consenso y el realismo.
Estados Unidos ha adoptado una visión más completa del expediente, promoviendo el diálogo directo. Esta postura se basa en la convicción de que la persistencia del conflicto obstaculiza la estabilidad regional.
Esta tendencia coincide con el llamado a negociaciones sin vencedores ni vencidos, una fórmula que refleja la visión marroquí basada en la reconciliación histórica y el desarrollo como pilares de la paz.
La iniciativa marroquí de autonomía bajo soberanía nacional encarna una aplicación avanzada del principio de autodeterminación interna, reconocido en la jurisprudencia constitucional internacional. Se observa una creciente rigidez en las posiciones de Argelia, que insiste en utilizar el Polisario como un «brazo ideológico» en su conflicto estratégico.
La situación de estancamiento podría llevar a una reevaluación del expediente desde una perspectiva de seguridad, considerándolo una amenaza para la seguridad regional.
El nuevo discurso del Polisario sobre «compartir la factura de la paz» se considera un intento simbólico de reposicionamiento, desprovisto de base legal o política.
La propuesta de autonomía se ha convertido en una barrera geoestratégica contra el caos en la región, haciendo del apoyo a esta solución una inversión en la seguridad y la estabilidad del Magreb y de África en su conjunto.
