Rue20 Español/Murcia
Casi 300 alumnos de colegios e institutos de la Región de Murcia se han visto privados del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) tras su cancelación por la Consejería de Educación y Formación Profesional.
Esta decisión, justificada por el consejero de Educación, Víctor Marín, como una medida que “atiende al interés general”, se produce tras la intensa presión ejercida por el partido de extrema derecha Vox, que exige la enseñanza exclusiva de la cultura española en los centros educativos murcianos.
La supresión del PLACM, que se venía impartiendo en once comunidades autónomas gracias a un acuerdo entre los gobiernos español y marroquí, ha generado una fuerte controversia. Mientras que el presidente de Vox en Murcia, José Ángel Antelo, ha defendido la medida argumentando que la inclusión de la cultura marroquí “contradice la identidad nacional española”, numerosas voces se alzan en defensa del programa.
Sus defensores destacan su papel crucial en la integración de los alumnos de origen marroquí, permitiéndoles preservar su identidad cultural y lingüística; al tiempo que fomenta la convivencia y el respeto mutuo entre el alumnado.
El programa, que ofrecía clases tanto dentro del horario lectivo como en forma de actividades extraescolares, se centraba en la enseñanza del idioma árabe y la difusión de la cultura marroquí, abriéndose también a alumnos españoles interesados.
Sin embargo, ha sido objeto de críticas por parte de sectores que consideran que su contenido, al incluir referencias a la constitución marroquí y sus fundamentos islámicos, excede la mera dimensión lingüística y cultural. Esta controversia se agudizaba, especialmente, en los centros donde las clases de árabe y cultura marroquí coincidían con las de religión católica.
La cancelación del PLACM en Murcia, presentada por el gobierno regional como parte del cumplimiento de un acuerdo presupuestario, deja en evidencia la influencia de Vox en las políticas educativas de la región y abre el debate sobre el equilibrio entre la preservación de la identidad nacional y la integración de las culturas presentes en la sociedad española.
La decisión deja a cientos de alumnos sin la posibilidad de aprender árabe y conocer la cultura marroquí, poniendo en peligro la labor de integración que el programa venía realizando durante años.
