Rue20 Español/Mequinez
Marruecos está reconfigurando su estrategia de importación de cereales, diversificando sus proveedores para reducir su dependencia de mercados tradicionales como Francia y Canadá, y fortalecer su seguridad alimentaria frente a las tensiones geopolíticas globales.
En 2025, el Reino importó más de 561.500 toneladas de trigo blando, destacando la necesidad de asegurar un suministro constante y confiable.
Aunque Francia se mantiene como el principal proveedor de trigo blando con 374.931 toneladas, Marruecos ha incrementado las importaciones desde Lituania (63.000 toneladas), Rusia (62.200 toneladas) y Rumanía (32.600 toneladas). Brasil también emerge como un socio estratégico, aportando 28.800 toneladas. La ausencia de Ucrania en la lista de proveedores refleja la estrategia marroquí de minimizar los riesgos asociados a la inestabilidad geopolítica.
En el mercado del maíz, Brasil lidera las importaciones con 271.323 toneladas de un total de 377.598. Argentina y España completan el panorama, mientras que Estados Unidos, con una modesta contribución de 24.169 toneladas, se perfila como un potencial proveedor en el futuro.
Esta diversificación también se observa en los productos derivados. Estados Unidos suministra la mayor parte de las tortas de soja (44.175 toneladas), mientras que Bulgaria se consolida como el principal proveedor de tortas de girasol (20.900 toneladas), cruciales para la industria de alimentación animal.
La reorganización de las importaciones viene acompañada de una optimización de la logística portuaria. Si bien Casablanca sigue siendo el puerto principal, otros como Jorf Lasfar, Nador, Safi y Agadir están ganando protagonismo en la recepción de trigo blando, maíz, trigo forrajero y cebada. Esta descentralización busca mejorar la eficiencia, descongestionar las infraestructuras tradicionales y fortalecer la distribución interna.
En definitiva, Marruecos está construyendo una red de suministro de cereales más resiliente y diversificada. Mientras que Francia y Canadá siguen siendo socios clave para el trigo blando y duro de calidad, y Brasil y Argentina dominan el mercado del maíz, la incorporación de nuevos proveedores como Lituania, Rusia, Rumanía y Bulgaria refuerza la seguridad alimentaria del país y mitiga los riesgos asociados a la volatilidad del mercado internacional. Esta estrategia proactiva subraya el compromiso de Marruecos con la estabilidad y la autosuficiencia en su cadena de suministro de alimentos.
