Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
La colaboración entre España y Marruecos para el Mundial 2030 no logra eclipsar la intensa competencia entre ambos países por el talento futbolístico joven. El reciente caso de los madridistas Richard Fettal y Thiago Pitarch reaviva la pugna por jugadores que se debaten entre su lugar de nacimiento y sus orígenes, evocando el controvertido caso de Munir El Haddadi.
Marruecos, con su ambicioso proyecto de desarrollo futbolístico, incluyendo la Academia Mohammed VI, busca activamente jóvenes talentos en Europa, especialmente en España, donde reside una importante comunidad marroquí.
Al igual que los cazatalentos de los clubes, los ojeadores marroquíes buscan convencer a jugadores con raíces en el Reino para que representen a los Leones del Atlas. El éxito de esta estrategia se refleja en figuras como Achraf Hakimi, estrella del PSG y símbolo de la generación marroquí que alcanzó las semifinales del último Mundial.
La captación de talentos se extiende incluso a jugadores que ya han representado a las selecciones inferiores de otros países, como Ilias del Villarreal o Brahim, exjugador de la Sub-21 española.
España, por su parte, también realiza labores de scouting, buscando jugadores con vínculos españoles, como Dean Huijsen (ex Sub-18 holandés), Mateo Joseph o Chichoro. Además de las nacionalizaciones por residencia, como las de Le Normand y Laporte, España se esfuerza por retener a jóvenes promesas ante el interés de Marruecos.
El caso de Lamine Yamal, quien optó por representar a España a pesar del interés marroquí, ilustra esta competencia.
El caso de Munir El Haddadi marcó un punto de inflexión en las normas de la FIFA. Tras debutar con la selección absoluta española en 2015, Munir no volvió a ser convocado, perdiendo la oportunidad de jugar para Marruecos debido a la normativa vigente en ese momento. Su reclamación ante el TAS llevó a la FIFA a modificar las reglas en 2020, permitiendo a los jugadores cambiar de selección si han disputado menos de tres partidos con la absoluta antes de los 21 años.
A pesar de la colaboración para el Mundial 2030, la rivalidad por la sede de la Final persiste. El Gran Estadio Hassan II en Casablanca, El Bernabéu y el Camp Nou son los candidatos. Mientras la FIFA toma la decisión final, España y Marruecos continúan su competencia, no solo en infraestructuras, sino también en la búsqueda del mejor talento para sus selecciones.
