Marruecos emerge como nexo estratégico en la alianza minera China-UE

 

Rue20 Español/Rabat

Rabat busca aprovechar sus reservas de minerales críticos para impulsar su industria y liderar un modelo de cooperación trilateral en el sector minero, según un informe del Africa Policy Research Institute.

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En el contexto de la creciente demanda mundial de minerales esenciales para la transición energética, Marruecos se encuentra en una posición estratégica.

Con importantes reservas de litio, cobalto, manganeso, níquel y fosfatos, el Reino busca maximizar el beneficio de estos recursos, fortaleciendo su industria y aumentando su influencia internacional. Sin embargo, debe equilibrar las inversiones chinas, caracterizadas por su rapidez, con los compromisos normativos de la Unión Europea.

Un estudio del Africa Policy Research Institute (APRI), realizado por Stephen Duah Agyeman de la Universidad de Strathclyde y Hermas Abudu de la Universidad Emory, propone una solución innovadora: un marco de cooperación trilateral Marruecos-China-UE. Este marco busca estructurar las inversiones, facilitar la transferencia de tecnología y promover un desarrollo minero sostenible, convirtiendo a Marruecos en un puente industrial entre ambos bloques.

Los minerales de transición ya representan aproximadamente el 25% de los ingresos de exportación minera de Marruecos y contribuyen con cerca del 10% de su PIB. El fosfato, en particular, sitúa al país como un actor clave en la producción de baterías LFP. Además, los recursos de cobalto, cobre, manganeso e indicios de litio refuerzan la posición estratégica del Reino en la región.

Marruecos, sin embargo, aspira a más que la simple explotación de sus yacimientos. La Estrategia Minera Nacional 2021-2030 busca impulsar la transformación local de los minerales, creando un tejido industrial sólido, atrayendo inversión extranjera y formando mano de obra cualificada.

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La Unión Europea, socio de larga data de Marruecos, ha reforzado su cooperación a través de la Asociación Verde UE-Marruecos en 2022. Esta iniciativa promueve la alineación de políticas climáticas, la búsqueda de soluciones industriales sostenibles y la atracción de financiación. En 2023, la UE comprometió más de 624 millones de euros para proyectos en energías renovables, amoníaco verde y desalinización, en colaboración con empresas como TotalEnergies, Engie y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD). No obstante, los estrictos requisitos regulatorios europeos, especialmente en materia de sostenibilidad y trazabilidad, a menudo ralentizan la ejecución de los proyectos.

China, por otro lado, se ha consolidado como un socio ágil y reactivo. Desde 2016, año en que la relación bilateral se elevó a asociación estratégica, Pekín ha multiplicado sus inversiones industriales, especialmente en zonas económicas especiales como Tangier Tech City, la fábrica de baterías eléctricas de Guchen Hi-tech en Rabat y proyectos en Jorf Lasfar impulsados por CNGR y CMEC. Si bien este enfoque permite un despliegue rápido, el informe del APRI advierte sobre preocupaciones en materia de normas medioambientales y beneficios locales.

Ante este panorama, el estudio aboga por un diálogo trilateral coordinado. Marruecos, en su papel de mediador, podría armonizar los enfoques divergentes de la UE y China, creando un espacio de cooperación estructurado en torno a los minerales de transición.

El informe propone cinco ejes de acción: un fondo de inversión conjunto, programas de transferencia de tecnología, formación en competencias verdes, fomento de la coinversión privada y promoción del diálogo entre la UE y China. Además, plantea una hoja de ruta institucional que incluye la creación de un Grupo de Trabajo Marruecos-China-UE, el establecimiento de zonas industriales dedicadas a minerales críticos con incentivos fiscales condicionados a la transferencia de competencias, una carta de sostenibilidad armonizada entre las normas europeas y chinas, el impulso de un corredor minero regional en África Occidental y una ley sobre contenido local respaldada por un instituto de formación en tecnologías verdes.

Esta cooperación trilateral no solo beneficiaría a Marruecos, sino que también podría servir como modelo de gobernanza multipolar de recursos estratégicos en el Sur Global, siempre y cuando Rabat mantenga su autonomía y evite la dependencia extractiva de un solo socio. En un contexto de creciente competencia por las cadenas de suministro de minerales críticos, la capacidad de Marruecos para equilibrar los intereses en juego se convierte en una baza geoestratégica fundamental.

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