Rue20 Español/Rabat
El presidente estadounidense Donald Trump ha vuelto a mover ficha en materia comercial; esta vez ha decidido imponer nuevos aranceles a varios países, entre ellos Argelia y Libia, reforzando su línea de medidas unilaterales tras meses de negociaciones.
En concreto, las exportaciones argelinas hacia Estados Unidos tendrán que afrontar un 30 % de derechos de aduana, porcentaje que se mantiene sin cambios respecto a lo previsto inicialmente. Para Libia, la tasa será del 30 %, un punto menos de lo anunciado en abril. Irak, Brunéi, Moldavia y Filipinas también están incluidos en este paquete de ajustes, con tasas que oscilan entre el 20 y el 30 %, según detalla la Casa Blanca.
Curiosamente, esta decisión no impidió a Trump enviar un mensaje diplomático de cortesía. Coincidiendo con el 63.º aniversario de la independencia de Argelia, el mandatario norteamericano hizo llegar una carta a su homólogo Abdelmadjid Tebboune, destacando el deseo de ver florecer un «partenariado duradero» entre ambos países. Un gesto que busca suavizar el impacto político de unas medidas que, aunque no afectan a grandes volúmenes de intercambio, sí envían una señal clara de firmeza comercial.
Y es que, a día de hoy, las relaciones económicas de EE. UU. con Argelia y Libia son modestas: en 2023, Washington acumuló un déficit comercial de 1.400 millones de dólares con Argelia y 900 millones con Libia. Aunque el impacto inmediato de los aranceles será limitado, sí podría notarse en sectores concretos, especialmente para exportadores que dependen de mercados específicos.
Mientras tanto, otros socios internacionales, incluida la Unión Europea, siguen atentos cada paso de la política arancelaria estadounidense, que parece marcar una nueva etapa de ajustes y redefinición de las reglas del juego comercial a nivel global.
