Rue20 Español/Casablanca
La economía marroquí se encuentra en una trayectoria ascendente, con proyecciones de crecimiento del 4,5% para 2025, según las últimas estimaciones de Fitch Solutions. Este optimismo se basa en una combinación de factores positivos, incluyendo un repunte agrícola superior a lo esperado, una inflación controlada y condiciones de financiación favorables.
La consultora BMI, afiliada a Fitch Solutions, revisó al alza sus previsiones iniciales del 4,3%, impulsada por los sólidos indicadores económicos del país.
El primer trimestre de 2025 registró un crecimiento interanual del 4,8%, marcando un punto de inflexión tras un período de crecimiento más moderado a finales de 2024.
El sector agrícola, que había experimentado dificultades previas, resurgió con un crecimiento del 4,5%, mientras que los sectores no agrícolas mantuvieron un ritmo constante del 4,8%, según datos del Alto Comisionado para la Planificación.
La inversión productiva se destaca como el principal motor de esta recuperación. La formación bruta de capital aumentó un 17,5% interanual, alcanzando su nivel más alto desde la recuperación post-Covid. Este dinamismo se atribuye a una mayor utilización de las capacidades industriales y a un crédito más accesible, facilitado por una política monetaria flexible. Se espera que Bank Al-Maghrib continúe con las reducciones de su tipo director, incentivando aún más el crédito para hogares y empresas.
Las inversiones en infraestructuras relacionadas con la Copa Africana de Naciones 2025-2026 y la Copa del Mundo 2030 también contribuyen al crecimiento. Se proyecta que la inversión fija crezca un 7,9% en 2025 y un 5,9% en 2026, superando la media decenal.
El consumo de los hogares también impulsa la actividad económica, gracias a la baja inflación, la mejora de los ingresos rurales, el aumento del turismo y la disminución de los costes del crédito. Se estima un crecimiento del consumo privado del 4,5% en 2025, con expectativas de mantenerse dinámico en 2026.
La inflación, inicialmente proyectada en 1,1%, se ha revisado a la baja al 0,7% debido a la estabilidad de los precios de la energía, la depreciación del dólar y un mejor abastecimiento local de alimentos. Esta moderación fortalece el poder adquisitivo y estimula la demanda interna.
Finalmente, el comercio exterior se perfila como un contribuyente positivo al crecimiento. La reducción de las importaciones agrícolas y el aumento previsto de la demanda europea prometen mejorar el saldo de las exportaciones netas, con una posible contribución positiva al PIB a partir de 2025. El fortalecimiento de la base industrial marroquí, vinculada a las cadenas de suministro europeas, refuerza esta tendencia a medio plazo.
