Rue20 Español/Sevilla
En medio de una nueva oleada de atentados, Mali ha lanzado una acusación velada contra Argelia, a la que señala como posible financiadora de los grupos terroristas que desestabilizan el Sahel. El primer ministro maliense, Abdoulaye Maiga, aprovechó la 4ª Conferencia Internacional de la ONU sobre financiación del desarrollo, celebrada en Sevilla, para denunciar la implicación de «patrocinadores estatales extranjeros» en el conflicto que desde hace una década sacude la región.
Ante este clima de tensión, Mali, Níger y Burkina Faso han decidido reforzar la Confederación de Estados del Sahel (AES) como bloque regional para blindarse frente a cualquier injerencia. No es un paso menor; en abril, los tres países retiraron a sus embajadores de Argelia después de acusar a su ejército de violar territorio maliense, un gesto que evidenció la ruptura con su vecino del norte, según subrayan medios de comunicación locales.
Mientras tanto, la situación en el terreno sigue siendo alarmante. El ejército maliense confirmó ataques coordinados el 1 de julio contra varias de sus posiciones en localidades como Niono, Modolo, Sandaré y Kayes. Algunos medios argelinos sostienen que la junta de Assimi Goita se encuentra bajo presión por la escalada de la violencia.
Por su parte, Marruecos observa con inquietud el avance de los grupos extremistas. SM el Rey Mohammed VI ya recibió en abril a los ministros de Exteriores de la AES y ha reforzado la cooperación militar con estos países. Como prueba, unidades de sus ejércitos se forman actualmente en academias de las Fuerzas Armadas Reales.
Más allá del núcleo del conflicto, Mauritania y Senegal también empiezan a sentir la amenaza de la expansión terrorista. Grupos armados se aproximan a la frontera maliense, una zona que, hasta hace poco, se consideraba un muro de contención contra la inestabilidad. Hoy, esa franja parece cada vez más frágil ante la presión de intereses externos y redes extremistas.
