Rue20 Español/Rabat
Entrevistado por Ismail El Khouaja
Las relaciones hispano-marroquíes viven un momento de dinamismo y oportunidad, donde iniciativas innovadoras están redefiniendo la cooperación entre ambos pueblos. La creación de la Asociación de Diplomados Marroquíes en España (ADME) representa un paso audaz hacia el fortalecimiento de estos lazos, movilizando el talento y la experiencia de profesionales marroquíes formados en España para construir puentes de diálogo y colaboración. Este proyecto, nacido con una visión clara, promete ser un referente en la diplomacia paralela y el intercambio cultural.
Es una entrevista recién concedida a Rue20 Español, contamos con la perspectiva del Dr. Mohamed Nouri*, presidente de ADME y doctor en nutrición por la Universidad de Granada. Con una destacada trayectoria en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad Mohammed V de Rabat y el Observatorio de Estudios Mediterráneos de la Universidad Abdelmalek Essaadi en Tánger, Nouri lidera una organización que aglutina a cientos de diplomados comprometidos con enriquecer las relaciones bilaterales. En esta entrevista, explora la génesis de la ADME, su papel en la lucha contra prejuicios y los proyectos que marcarán su impacto.
Constituida en el Instituto Cervantes de Tetuán y respaldada por adherentes en Marruecos, España y otros países, la ADME se posiciona como un actor transformador en el panorama asociativo. Su junta directiva, diversa y especializada, junto a sus seis comisiones, refleja un enfoque multidisciplinar para impulsar la cooperación en ámbitos culturales, educativos, económicos y sociales. A través de las palabras del Dr. Nouri, descubrimos cómo esta iniciativa busca consolidar una narrativa de entendimiento mutuo y forjar un futuro de colaboración sostenible entre Marruecos y España.
—¿Cómo surgió la idea de crear la Asociación de Diplomados de Marroquíes en España (ADME)?
Primero, déjeme agradecerle a usted y al periódico Rue20 Español el interés y el cariño mostrado por nuestra asociación. La constitución de la Asociación de Diplomados Marroquíes en España (ADME) es la culminación de un largo proceso de consultas con centenares de egresadas y egresados de universidades, escuelas superiores y centros de formación españoles. Muchos de ellos han vuelto a su país de origen, otros muchos también han preferido quedarse en España y hacer vida laboral y familiar allí; mientras que unos pocos viven y trabajan en algunos países de América del Sur, Estados Unidos, Canadá, Francia y Suiza.
A decir verdad llevamos muchos años confrontados a un verdadero paradigma: por un lado, hay un elevadísimo número de esta categoría de altos cuadros; y por otro, no había ninguna institución que les aúne, les reúna, movilice y usufructúe sus invaluables y diversificados saberes, fecundas experiencias, y su poder relacional en España y Marruecos, en afán de afianzar las relaciones entre su país de origen y el de sus estudios universitarios.

La buena coyuntura actual que atraviesan estas relaciones fue un factor clave para dar este paso que; a decir verdad, lleva madurando más de una década.
—El día de la creación de la Asociación un profesor me preguntó si la idea de invitar solo a los hispanistas diplomados en España o América Latina podría crear una “escisión” dentro del hispanismo nacional, ¿qué le diría? ¿Habrá alianzas o cooperación con los hispanistas diplomados en Marruecos?
Para responder a su pregunta, le diría que el espíritu que anima la asociación es volar alto, apuntar a las estrellas y ser luz en las alturas. Por ello, quiero disipar las dudas que pueda tener este estimado profesor u otras personas, asegurándoles que alianzas con los hispanistas diplomados en Marruecos sí va a haber, y de hecho las hay, incluso las tenemos, fíjese, con egresados de otros países que España y Marruecos.
Para ello, hemos creado el estatuto de ‘colaboradores’ o ‘recursos externos’ que pueden aportar sus conocimientos y trabajar en las seis comisiones que formamos: la de relaciones internacionales y cooperación descentralizada, la de cultura, educación y asuntos sociales, la de información y comunicación, la de I+D, la de economía y finanzas y la de deportes. Cada una se compone de un número importante de miembros, entre ellos varios colaboradores.
Como ve usted, ADME, por su carácter multidisciplinar es como aquel gran río donde normalmente tienen que desembocar todos los efluentes con sus diferentes aguas y limos. Es la ley de la vida y de la naturaleza: el efluente va al río y éste al mar, en este caso las relaciones hispano-marroquíes en su diversidad y grandeza.
En ADME abrazamos y damos la bienvenida a cualquiera que pueda aportar un valor añadido a estas relaciones.
—¿Qué lagunas viene a llenar su Asociación en lo que al fortalecimiento de las relaciones diplomáticas hispano-marroquíes se refiere?
Las relaciones diplomáticas entre Marruecos y España tienen sus cauces, agentes e instituciones. Como asociación, nos toca obrar en el ámbito de la diplomacia paralela, de la segunda vía que opera fuera de los canales gubernamentales clásicos, y que Su Majestad el Rey Mohammed VI no deja de insistir, una y otra vez, en su valía e interés. Es una diplomacia más flexible basada en el diálogo, en aportar nuevos enfoques, tejer redes entre ambos pueblos y explorar soluciones creativas a los problemas complejos inherentes a la vida en común y a las evidentes fricciones que acarrea la cercanía y la vecindad.
—A nivel cultural, ¿qué papel puede desempeñar la Asociación en cuanto a combatir prejuicios o estereotipos que todavía persisten en el imaginario español o latinoamericano sobre Marruecos y viceversa?
La historia de las relaciones entre España y Marruecos es la materialización misma de la noción de ósmosis inversa que se usa en la bioquímica y las ciencias naturales. Este vaivén rico y continuo, desde tiempos inmemoriales, encuentra su eco en un abanico muy extenso de manifestaciones sociales, económicas y culturales. A nivel cultural, de la lengua en particular, y la lengua dibuja todos los matices de la vida, la existencia de más de cuatro mil palabras de origen árabe y beréber en el español, así como de miles de voces y dicciones de origen español en el habla de Marruecos en general y del norte de Marruecos en particular, corrobora esa simbiosis lingüístico-cultural que lleva fraguando desde la época de los Almorávides.
Incluso la fisionomía es esencialmente la misma, y fuera la diferencia religiosa, los moradores de ambas tierras son sacados del mismo patrón. Con razón afirmaba a grandes rasgos Benito Pérez Galdós en su ‘Aita Tetttauen’ que el marroquí no es más que un español mahometano, y que muchísimos españoles son marroquíes con disfraz de cristianos.
En cuanto a los prejuicios, yo diría que una de cal y otra de arena. Por un lado, sí siguen habiendo, por razones históricas que todos conocemos, a las que se añade una visión actualizada simplista y tendenciosa, a veces desde el desconocimiento, y otras por razones mal intencionadas cuyos instigadores y divulgadores conocemos, que utilizan algunos hechos aislados relacionados con la emigración irregular o con problemas de integración, para presentar a toda la comunidad marroquí en España como una gente riesgosa, que sólo quiere beneficiarse de las ayudas sin hacer ningún esfuerzo para integrarse en el país de acogida y respetar sus valores. Pero por otro lado, hay que reconocer la evolución muy significativa de esta percepción hacia Marruecos y los marroquíes por un gran sector de la población española, sino ¿cómo explicar los 3,5 millones de turistas españoles que han visitado Marruecos en el año pasado? Para este año, las estadísticas son aún más prometedoras.
Por ello, igual que nos alegramos de lo segundo, consideramos que es imperativo movilizar otros recursos en afán de superar lo primero. Las relaciones entre Marruecos y España no pueden ser coyunturales y debemos blindarlas e inmunizarlas del riesgo de volver a la casilla de salida con todos los problemas que acarrea. Es un trabajo que debemos hacer todas y todos los españoles y marroquíes conscientes del destino común de nuestros dos países.
El papel de ADME a nivel cultural es primordial para impulsar este necesario trabajo de inmunización y fortalecimiento. La toma de consciencia de la población española de la interdependencia de los dos países es un elemento clave para garantizar la sostenibilidad de las relaciones. Una mayor y mejor presencia de Marruecos y de la diáspora marroquí en el panorama cultural y mediático español es también de suma importancia para contrarrestar las narrativas lúgubres e ir cambiando paulatinamente esos prejuicios. Es una labor que nos hemos propuesto realizar en estrecha colaboración con las asociaciones de marroquíes en España y las cancillerías del Reino de Marruecos en este país.
Trabajar juntos, en sinergia y complementariedad, nos permitirá desbaratar dichos discursos y prejuicios y convencer a la población reacia en España. El objetivo es instaurar una nueva narrativa acerca de Marruecos y los marroquíes que nos facilite el paso de la memoria literal a la memoria ejemplar como dice Todorov, es decir desplazar esa visión miedosa, desconfiada y lacerante de la memoria central a la memoria periférica para que pierda su fuerza destructiva.
Este trabajo pedagógico y sociocultural a nivel de la población española es una tarea que nos hemos fijado, igual que la apertura de canales de discusión y debate con los que hacen la opinión en el vecino país íbero.
Asimismo, consideramos que una mayor presencia de España a nivel mediático en Marruecos es imprescindible para visualizar y reconocer los esfuerzos considerables a nivel político, económico, educativo y cultural que el país vecino y hermano está desplegando en el nuestro. Se trata de dar a César lo que a César y poder así clarificar las ideas de algunos sectores y personas en Marruecos.
—Por último, ¿qué proyectos o programas se están gestionando para imponerse en el panorama asociativo marroquí y materializar los objetivos trazados?
ADME no quiere imponerse en el panorama asociativo marroquí, no es esta nuestra intención, sólo aspiramos a poner nuestros conocimientos multidisciplinares al servicio de las relaciones entre los dos países, mejorar la imagen de Marruecos en España y de España en Marruecos, y trabajar por estos fines con un máximo de agentes, estatales como asociativos en los dos países.
En cuanto a los proyectos que queremos desarrollar, le respondo que para el año que viene, cada comisión de las seis ha elaborado varios en que vamos a trabajar junto con nuestros socios de los dos países y en ambos países.
Se trata de proyectos de I+D, económicos, culturales, educativos, sociales, deportivos, etc, así como ir tejiendo redes con la sociedad civil española y nuestra diáspora en España. Nuestra intención es que ADME sea sinónimo de confianza y eficiencia, tanto en Marruecos como en España, condición sine que non para poder llevar a cabo esta tarea cuan necesaria, la de acercar e unir aún más a dos vecinos condenados a entenderse y colaborar.

*Mohamed Nouri, presidente de la Asociación de Diplomados Marroquíes en España (ADME), es doctor en nutrición y diplomado por el Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada. Reconocido por su trayectoria académica, es miembro del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Mohammed V de Rabat y del comité científico del Observatorio de Estudios Mediterráneos de la Universidad Abdelmalek Essaadi en Tánger. Su liderazgo en ADME refleja su compromiso con el fortalecimiento de las relaciones hispano-marroquíes a través de la cooperación y el diálogo interdisciplinar.
