Rue20 Español/El Aaiún
El gasto militar de Marruecos continúa en ascenso, según el último informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) sobre las tendencias mundiales en gasto militar.
El informe, publicado en abril de 2025, revela que el Reino invirtió 5.500 millones de dólares en defensa durante 2024, un aumento del 2,6% respecto al año anterior.
Este incremento se produce en un contexto global de escalada en el gasto militar, que alcanzó la cifra récord de 2,718 billones de dólares, un 9,4% más que en 2023, representando el 2,5% del PIB mundial.
Norte de África, epicentro del gasto militar regional
El informe destaca que el gasto militar en África alcanzó los 52.100 millones de dólares en 2024, un aumento interanual del 3% y del 11% en comparación con 2015.
El Norte de África concentra más de la mitad de este gasto, con 30.200 millones de dólares, un 8,8% más que en 2023. Marruecos y Argelia lideran esta tendencia, representando cerca del 90% del gasto militar de la región.
Modernización de las Fuerzas Armadas Reales
El SIPRI atribuye el aumento del gasto marroquí al incremento en el gasto de personal y a una estrategia de modernización de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).
El Reino ha continuado invirtiendo en la adquisición de equipos militares sofisticados, incluyendo sistemas de defensa antiaérea, drones armados, satélites militares, vehículos blindados, artillería de nueva generación, aviones de combate y helicópteros de ataque.
Presupuesto de defensa en aumento
Esta modernización no se limita a la importación de armamento. El proyecto de ley de finanzas de 2025 prevé un aumento del 7,25% en el presupuesto de Defensa, alcanzando los 133.000 millones de dírhams (MMDH), en comparación con los 124 MMDH de 2024.
El compromiso de Marruecos con el fortalecimiento de sus fuerzas armadas representa una carga presupuestaria significativa.
El gasto en defensa se estima en cerca del 10% del PIB nacional, una cifra considerable en comparación con los estándares internacionales.
Esta tendencia al alza en el gasto militar se ha mantenido durante las últimas dos décadas, con una aceleración notable en los últimos diez años, en un escenario regional marcado por la tensión y una carrera armamentista.
