Rue20 Español/Rabat
El memorando de entendimiento firmado este sábado en Ammán entre la Compañía de Zonas Industriales de Jordania (JIEC) y la Caja de Depósitos y Gestión de Marruecos (CDG) es uno de esos acuerdos que trascienden lo formal. Más que un documento, es una hoja de ruta hacia un modelo de desarrollo compartido, basado en la complementariedad, la transferencia de conocimientos y la cooperación técnica.
Este acuerdo llega en un momento en que el mundo árabe necesita, más que nunca, ejemplos tangibles de integración económica y colaboración institucional. Marruecos y Jordania, dos monarquías estables con trayectorias paralelas en materia de reformas y desarrollo, consolidan así una alianza que apuesta por el crecimiento sostenible, la gobernanza corporativa y la digitalización.
La presencia del embajador marroquí en Jordania, Dr. Fouad Akhrif, fue un gesto diplomático más que ilustra el respaldo político a un vínculo que se nutre de la confianza mutua y la voluntad compartida de avanzar. El objetivo no es otro que el de crear valor añadido para ambas economías, fomentar el empleo cualificado, y preparar el terreno para una industrialización avanzada y responsable.
Lo interesante de este memorando es su enfoque práctico. No se limita a buenas intenciones, sino que prevé intercambios de experiencia, estudios conjuntos, mecanismos de evaluación, y una agenda ambiciosa para lograr la transformación digital en línea con los retos de la cuarta revolución industrial. Además, se contemplan encuentros, talleres y foros tanto locales como internacionales para compartir visiones y definir estrategias conjuntas.
El acuerdo también es una muestra del papel estratégico que juega la CDG como catalizador del desarrollo en Marruecos. Bajo la dirección de Khaled Safir, el fondo marroquí gestiona recursos para posicionarse como un actor central en la cooperación Sur-Sur, en sintonía con la visión de SM el Rey Mohamed VI.
En definitiva, esta alianza con Jordania refuerza las relaciones bilaterales y confirma que el mundo árabe tiene la capacidad de construir proyectos conjuntos, sostenibles y basados en el conocimiento. En un contexto regional marcado muchas veces por la división y la incertidumbre, Marruecos y Jordania muestran que es posible avanzar con madurez, pragmatismo y una visión común.
