Rue20 Español/Málaga
La reciente denuncia de Vox sobre un “acuerdo” entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y SM el Rey Mohamed VI, para implantar un programa de lengua árabe y cultura marroquí en los centros educativos andaluces, merece un análisis más allá del sensacionalismo.
El partido de ultraderecha, en su habitual estrategia de polarización, presenta una imagen distorsionada de la realidad; alimentando el miedo y la desconfianza hacia la integración cultural.
Según Vox, este programa, cuya guía de funcionamiento estaría siendo remitida a los consejos escolares para su aplicación en el curso 2025-2026, supone una amenaza para la cultura española y relega a la mujer a un segundo plano.
Manuel Gavira, portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, ha expresado su rechazo a que se utilicen las infraestructuras educativas andaluzas para este fin, sugiriendo que se imparta en la embajada de Marruecos o en centros privados.
Sin embargo, la propuesta de enseñar lengua árabe y cultura marroquí no debería ser vista como una amenaza, sino como una oportunidad.
Andalucía, dada su proximidad geográfica y sus históricos vínculos con Marruecos, cuenta con una importante población de origen marroquí.
Ofrecer en los centros educativos la posibilidad de aprender la lengua y la cultura de sus raíces favorece la integración, el enriquecimiento cultural y el entendimiento mutuo. Además, el aprendizaje del árabe abre puertas a nivel profesional y académico en un mundo cada vez más globalizado.
La argumentación de Vox, basada en la supuesta incompatibilidad cultural y la «relegación de la mujer», se presenta sin fundamentos sólidos y cae en la generalización y la estigmatización.
La cultura marroquí, como cualquier otra, es rica y diversa, y reducirla a estereotipos simplistas demuestra una falta de conocimiento y una actitud hostil hacia la interculturalidad.
Resulta preocupante que Vox instrumentalice la educación y la cultura para sus fines políticos, creando un clima de miedo y división. En lugar de buscar soluciones constructivas a los retos de la integración, el partido de ultraderecha opta por el discurso del miedo, alimentando prejuicios y frenando el avance hacia una sociedad más justa e intercultural. Es fundamental promover un debate sereno y basado en el respeto a la diversidad, en lugar de caer en la trampa de la retórica del miedo propagada por Vox.
