Rue20 Español/Rabat
El Reino de Marruecos ha logrado una mejora significativa en el Índice de Libertad Económica 2025 de la Fundación Heritage, alcanzando una puntuación de 60.3, lo que lo sitúa en el puesto 86 a nivel mundial y séptimo en la región de Medio Oriente y el Norte de África. Este ascenso de 3.5 puntos respecto al año anterior refleja el progreso del país en la consolidación de su economía y su apertura a nuevas oportunidades de inversión y desarrollo.
El índice, que evalúa a los países en función de 12 factores agrupados en cuatro categorías principales —Estado de derecho, Tamaño del gobierno, Eficiencia regulatoria y Mercados abiertos—, ofrece una radiografía clara de los avances y desafíos de la economía marroquí. Entre los aspectos más destacados, Marruecos sobresale en indicadores como Carga fiscal (71.4 puntos) y Gasto público (67.9 puntos), reflejando una gestión presupuestaria relativamente sólida. Sin embargo, enfrenta dificultades en ámbitos clave como la Efectividad judicial (36.9 puntos) y la Integridad gubernamental (32.7 puntos), lo que indica la persistencia de obstáculos relacionados con la transparencia y el fortalecimiento del Estado de derecho.
A nivel de eficiencia regulatoria, Marruecos registra un buen desempeño en Libertad empresarial (68.9 puntos) y Libertad monetaria (68.2 puntos), aunque la Libertad laboral (48.5 puntos) sigue siendo un punto de preocupación, evidenciando la necesidad de reformas para flexibilizar el mercado laboral y estimular la creación de empleo formal. Por otro lado, en cuanto a los mercados abiertos, el país alcanza 69.4 puntos en Libertad comercial, lo que refleja su esfuerzo por diversificar sus relaciones comerciales y facilitar la inversión extranjera.
Estos resultados subrayan la trayectoria ascendente de la economía marroquí, que ha logrado consolidar avances en estabilidad macroeconómica y atractivo para los inversores. No obstante, la competitividad económica del país dependerá de su capacidad para profundizar las reformas estructurales, mejorar la gobernanza y reforzar la independencia judicial. Marruecos se encuentra en un momento crucial: continuar con estas transformaciones será determinante para su posicionamiento como una de las economías más dinámicas y prometedoras de la región.
