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Las fricciones entre Francia y Argelia no hacen más que intensificarse. Tras la decisión de París de reevaluar todos los acuerdos que unen a ambos países, Argel, furiosa, ha reaccionado declarando que «rechaza categóricamente los ultimátums y las amenazas» del Hexágono.
Además, también ha anunciado su intención de aplicar «una reciprocidad estricta e inmediata a todas las restricciones impuestas a la movilidad entre Argelia y Francia». Así lo ha afirmado este jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino.
El miércoles, Francia anunció que se plantea cuestionar los acuerdos que regulan las condiciones de estancia, circulación y empleo de los ciudadanos argelinos, en un contexto de crecientes tensiones entre ambas naciones.
El primer ministro francés, François Bayrou, ha precisado que Francia pedirá a Argel «que se reexamine la totalidad de los acuerdos y la forma en que se ejecutan», imponiendo un plazo de «un mes, seis semanas».
En este contexto, ha informado que el Gobierno argelino recibirá una lista «de urgencia» de personas que deben poder regresar a su país, aunque no ha revelado el número de estos individuos.
Ante esta decisión, Argelia ha declarado que «aplicará una reciprocidad estricta e inmediata a todas las restricciones impuestas a la movilidad entre Argelia y Francia», como ha expresado el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino en un comunicado difundido este jueves.
Más aún, se ha subrayado que «cualquier cuestionamiento del Acuerdo de 1968 (…) será seguido por parte de Argelia de un mismo cuestionamiento de los demás acuerdos y protocolos de la misma naturaleza, sin perjuicio de otras medidas que sus intereses nacionales le dictaran adoptar».
Para el Ministerio de Ahmed Attaf, «la extrema derecha francesa revanchista y odiosa habrá logrado su apuesta», transformando la relación argelino-francesa en un asunto de baja política.
Consolidando su posición, se ha precisado que «Argelia no ha tomado la iniciativa de ninguna ruptura y ha dejado a la parte francesa asumir sola la responsabilidad plena y entera. Argelia se ha limitado a la calma, la moderación y la contención. Al hacerlo, no tenía otro objetivo que ejercer sus derechos y cumplir con sus deberes hacia sus ciudadanos que viven en Francia».
En este mismo comunicado, Argelia ha denunciado los incumplimientos de las obligaciones nacionales e internacionales, subrayando que estos eran «obra de la parte francesa, como lo demuestra el recurso abusivo y arbitrario a las decisiones administrativas de expulsión de los ciudadanos argelinos, privándoles del uso de los recursos legales que les garantiza la propia legislación francesa».
