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El Reino de Marruecos representa más de la mitad de las exportaciones españolas al continente africano, mientras la balanza comercial bilateral refleja un superávit favorable a España que supera los 400 millones en el acumulado del año.
El intercambio comercial entre Marruecos y España alcanzó los 2.189,6 millones de euros durante el mes de mayo de 2026, según los datos publicados el pasado 21 de julio por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España. Una cifra que no solo confirma la solidez de los vínculos económicos entre ambos reinos, sino que reafirma a Marruecos como el primer cliente y primer proveedor africano de España, muy por delante de Argelia, Egipto, Nigeria o Sudáfrica.
Las exportaciones españolas hacia el mercado marroquí crecieron un 4,9% interanual en mayo, hasta alcanzar los 1.144 millones de euros, lo que representa el 3,3% del total de las ventas españolas al mundo. Por su parte, las importaciones desde Marruecos aumentaron un 2,1%, situándose en 1.046 millones de euros, el 2,4% del total nacional. El saldo comercial resultante, favorable a España, se elevó a 98,4 millones de euros en el mes, superando en 32,3 millones el registrado en mayo de 2025.
En el acumulado de los cinco primeros meses del año, el comercio bilateral ha superado holgadamente la barrera de los 10.000 millones de euros, alcanzando los 10.107 millones. Las exportaciones españolas a Marruecos suman 5.256 millones (+0,2% interanual), mientras que las importaciones desde el Reino alauita ascienden a 4.852 millones (+2,4%). El superávit acumulado a favor de España se sitúa en 404 millones de euros.
Marruecos, socio estratégico ineludible para España en África
El peso de Marruecos en el comercio español con el continente africano resulta sencillamente abrumador. En mayo de 2026, el Reino alauita concentró el 52,5% de todas las exportaciones españolas dirigidas a África y el 26,1% de las importaciones procedentes del continente. En el acumulado enero-mayo, estos porcentajes se elevan al 53,2% y al 29,6%, respectivamente, lo que sitúa a Marruecos como el socio comercial africano indiscutible de España.
Esta posición de privilegio contrasta con la de otros mercados africanos. En mayo, las exportaciones españolas a Argelia fueron de 228,7 millones de euros; a Egipto, 124,4 millones; a Nigeria, 28,4 millones; y a Sudáfrica, 139,7 millones. En el acumulado del año, la diferencia es aún más elocuente: Marruecos multiplica por cinco las exportaciones españolas a Nigeria y dobla las destinadas a Argelia o Sudáfrica.
Integración industrial y complementariedad productiva
Más allá de las cifras, la relación comercial entre ambos países trasciende el mero intercambio de mercancías para configurar un verdadero sistema productivo compartido entre las dos orillas del estrecho. Como destacó recientemente Adil Rais, copresidente del Consejo Económico Marruecos-España, “somos socios comerciales estructuralmente muy importantes el uno para el otro”.
El sector de la automoción constituye el ejemplo más paradigmático de esta integración. Los componentes fabricados en España se incorporan a los vehículos producidos en Marruecos, que luego se exportan al mercado europeo. “Marruecos importa piezas que se incorporan a los vehículos fabricados en el Reino para luego exportarlos a España”, explicó Rais, subrayando el alto nivel de interdependencia de la cadena de valor industrial entre ambos países. El segmento de los vehículos eléctricos está ganando cada vez más peso en las exportaciones marroquíes al mercado español.
Incidencia sectorial y evolución de los flujos comerciales
En el plano sectorial, el petróleo y sus derivados se situaron en mayo como uno de los cuatro mercados que más contribuyeron al incremento de las exportaciones españolas, aportando 1,1 puntos de los 3,8 puntos totales del subsector.
En el lado opuesto, el hierro y el acero —en el acumulado de cinco meses— fueron uno de los cuatro mercados que más influyeron en el descenso de las exportaciones, junto con Italia, Estados Unidos y Francia. Los productos cárnicos, por su parte, aparecen asociados a una caída de las ventas, al igual que en los mercados de Japón, China y Filipinas.
El comercio bilateral con Marruecos adquiere una dimensión aún mayor si se compara con el conjunto del comercio exterior español. En mayo de 2026, las exportaciones totales de España alcanzaron los 34.694 millones de euros, con un ligero descenso interanual del 0,9%, mientras que las importaciones totales crecieron un 14,4%, hasta los 42.939 millones. El déficit comercial global de España se disparó hasta los 8.245 millones de euros, frente a los 2.543 millones de mayo de 2025.
África representa el 6,3% de las exportaciones españolas y el 9,3% de sus importaciones, muy por detrás de Europa (73,9% y 54,6%, respectivamente) pero por delante de América, Asia u Oceanía. En este contexto, la posición de Marruecos como primer socio africano de España cobra una relevancia estratégica incuestionable.
El comercio bilateral entre Rabat y Madrid supera los 22.000 millones de euros al año, y todo apunta a que esta tendencia alcista se mantendrá en los próximos años. La entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur el pasado 1 de mayo y los 14 acuerdos firmados en la XIII Reunión de Alto Nivel entre ambos países en diciembre de 2025 abren nuevas vías de cooperación en sectores estratégicos como las energías renovables, las infraestructuras y la industria.
España, que se ha consolidado como el principal socio comercial de Marruecos, es también el primer destino de la inversión española en África. La nueva Carta de Inversiones de Marruecos, que moviliza 550.000 millones de dírhams y prevé la creación de 500.000 empleos, ofrece un marco propicio para profundizar en una relación económica que, como subrayan los expertos, va mucho más allá de la lógica tradicional del comercio exterior para crear una fuerte interdependencia entre las dos economías.
En definitiva, los datos del Ministerio español de Economía no hacen sino confirmar lo que ya era una evidencia: Marruecos es, y será, el socio comercial imprescindible de España en el continente africano, un aliado estratégico en una relación de beneficio mutuo que no deja de fortalecerse.
