Rue20 Español/Rabat
En un contexto de profundas transformaciones geopolíticas, Marruecos ha emergido como uno de los aliados más relevantes de Washington en la región árabe y el norte de África, gracias a una relación multidimensional que abarca la cooperación en seguridad, defensa, economía y diplomacia cultural.
La asociación entre ambos países no es fruto de la coyuntura actual, sino el resultado de un proceso largo de construcción de confianza mutua, especialmente en materia de lucha contra el terrorismo y coordinación militar. Esta colaboración ha posicionado a Rabat como un interlocutor privilegiado en los círculos de decisión estadounidenses.
Un hito reciente de esta alianza se produjo en abril de 2026, cuando el Ministro Delegado ante el Jefe de Gobierno encargado de la Administración de Defensa Nacional, Abdellatif Loudiyi, y el Subsecretario de Defensa de EE. UU. para Políticas, Elbridge Colby, firmaron en el Pentágono una hoja de ruta militar que abarca el periodo 2026-2036. Este acuerdo define las prioridades de la asociación de defensa para la próxima década, con énfasis en la modernización de capacidades militares, la realización de ejercicios conjuntos y el intercambio de experiencias en seguridad regional.
Según fuentes diplomáticas, el documento refleja un alto nivel de coordinación estratégica entre los dos países. Paralelamente, la diplomacia marroquí y la activa presencia de la diáspora marroquí en Estados Unidos contribuyen a fortalecer la imagen del Reino en Washington, en un momento en que las alianzas de confianza adquieren mayor relevancia ante los desafíos globales de seguridad.
Los analistas destacan que la relación bilateral ha evolucionado desde una cooperación tradicional hacia una asociación estratégica multidimensional. Esta abarca no solo el ámbito militar y de inteligencia —donde Marruecos ha demostrado una notable experiencia en la desarticulación de células terroristas—, sino también la economía y la diplomacia cultural.
La alianza entre Marruecos y Estados Unidos se remonta a 1777, cuando el Reino se convirtió en la primera nación en reconocer oficialmente la independencia estadounidense. Esta larga historia compartida se sustenta en intereses comunes en materia de paz, seguridad y prosperidad regional, particularmente en el Sahel y el Magreb, zonas afectadas por crecientes amenazas terroristas.
Expertos consideran que la credibilidad ganada por Rabat en la prevención de ataques y el intercambio de inteligencia ha convertido a Marruecos en un socio árabe prácticamente indispensable para Washington en el actual panorama geopolítico.
