Rue20 Español/Rabat
El proyecto del túnel submarino que conectará a Marruecos y España ha sido relanzado oficialmente por ambos países, reactivando una de las infraestructuras más ambiciosas de conexión intercontinental. Impulsada por el contexto de la organización del Mundial 2030, la iniciativa prevé la construcción de un túnel ferroviario submarino de 42 kilómetros bajo el Estrecho de Gibraltar.
Según la información difundida por el diario El Español, el trazado conectará Punta Paloma, en Tarifa, con el cabo Malabata, en Tánger. De la longitud total, aproximadamente 28 kilómetros discurrirán bajo el lecho marino, alcanzando una profundidad máxima estimada de 475 metros.
El proyecto, concebido exclusivamente como infraestructura ferroviaria, descarta definitivamente la opción de un puente de carretera. En su lugar, contempla la circulación de trenes de alta velocidad para pasajeros, así como lanzaderas específicas para el transporte de mercancías y automóviles, con el objetivo de reforzar la conectividad logística entre ambos continentes.
Las empresas estatales de ambos países han intensificado en los últimos meses las labores de reconocimiento y estudio del terreno, apoyadas por financiación pública destinada a evaluar la viabilidad técnica y económica de la obra, inicialmente valorada en varios miles de millones de euros.
Actualmente, los equipos de ingeniería trabajan en campañas geotécnicas avanzadas y en el seguimiento sísmico del umbral de Camarinal, considerado el punto geológico más complejo del estrecho. Estos análisis serán determinantes para garantizar la seguridad del proyecto antes de la aprobación definitiva del presupuesto.
Aunque los plazos de ejecución apuntan a una posible finalización más allá de 2040, el calendario ha cobrado un nuevo impulso debido tanto a las necesidades logísticas de la Unión Europea como a la proximidad del Mundial 2030, que será coorganizado por España, Portugal y Marruecos. El objetivo inmediato es culminar el diseño técnico en una fase avanzada antes del evento deportivo.
De materializarse, esta conexión subterránea se convertiría en una infraestructura histórica capaz de transformar de forma estructural el comercio y la movilidad entre Europa y África.
