Rue20 Español/Rabat
Argelia y Francia han comenzado una nueva etapa de acercamiento diplomático tras casi dos años de una profunda crisis bilateral desencadenada por el respaldo oficial de París a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara.
El nuevo clima político entre ambos países coincide con el creciente convencimiento, a nivel internacional, de que la resolución del conflicto se encamina hacia una solución basada en la propuesta marroquí de autonomía.
Según la prensa francesa, la reciente visita a Argelia de la ministra delegada francesa de las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, y su encuentro con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune marcan el inicio de una fase de “normalización completa” entre Argel y París. Ambas partes anunciaron además el fortalecimiento de la cooperación en materia de seguridad, defensa, inmigración y cooperación judicial.
El acercamiento también se refleja en el regreso del embajador francés Stéphane Romatet a Argelia, después de haber sido llamado a consultas en París durante el momento más álgido de la crisis diplomática.
Aunque las tensiones entre ambos países incluían cuestiones relacionadas con la memoria histórica, la inmigración y divergencias políticas tradicionales, el principal detonante del deterioro bilateral fue la posición francesa respecto al Sáhara marroquí.
La crisis alcanzó su punto máximo en julio de 2024, cuando el presidente francés Emmanuel Macron anunció oficialmente el apoyo de Francia a la soberanía marroquí sobre el Sáhara, considerando que la autonomía bajo soberanía de Marruecos constituye el “único marco” realista para resolver el conflicto. La decisión provocó entonces una fuerte reacción de Argelia y abrió un periodo de enfriamiento sin precedentes entre ambas capitales.
Sin embargo, menos de dos años después, Argel parece optar por una estrategia más pragmática ante la evolución del contexto internacional y el creciente respaldo internacional a la propuesta marroquí de autonomía.
Diversos indicadores diplomáticos apuntan a que el expediente del Sáhara se acerca a una fase decisiva. En las últimas semanas, el enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara, Staffan de Mistura, habló de una “oportunidad real” para alcanzar una solución “satisfactoria” para las partes implicadas, declaraciones interpretadas por observadores como una señal de avances tangibles en el proceso político auspiciado por la ONU.
El actual proceso negociador se apoya en la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que insiste en la necesidad de continuar las negociaciones para alcanzar una solución política realista, práctica y duradera, dentro del marco de la iniciativa marroquí de autonomía, cada vez más respaldada por actores internacionales.
En paralelo, Estados Unidos ha intensificado en los últimos meses sus esfuerzos diplomáticos sobre el expediente, supervisando reuniones entre las partes involucradas con el objetivo de impulsar una solución final basada en la autonomía marroquí.
