Rue20 Español/Rabat
El fabricante francés de drones Delair avanza en su estrategia de internacionalización con la próxima apertura de una filial en Marruecos, que operará bajo la denominación de Delair Africa.
La nueva estructura está concebida como una plataforma de proyección regional destinada a reforzar su presencia en el continente africano, donde el grupo ya acumula una década de actividad.
La elección de Rabat responde a criterios tanto estratégicos como logísticos. La capital concentra los principales centros de decisión institucional, en particular en materia de defensa y seguridad, sectores clave para la compañía. A ello se suma la cercanía con Casablanca y su infraestructura aeroportuaria internacional, que refuerzan el atractivo del emplazamiento para operaciones regionales.
En una primera fase, la filial contará con un equipo reducido enfocado en el soporte técnico y logístico. El objetivo es mejorar los tiempos de respuesta para los clientes africanos, en un contexto donde la rapidez operativa se ha convertido en un factor determinante de competitividad.
Presente en África desde principios de la década de 2010, Delair ha consolidado progresivamente su posicionamiento en los segmentos de vigilancia y seguridad. Su modelo DT-26, primera plataforma exportada en 2019, ha sido desplegado por las fuerzas de seguridad de Níger, mientras que otros países han adoptado sus soluciones en entornos marcados por desafíos de seguridad crecientes.
En Costa de Marfil, los drones del grupo se emplean en la vigilancia de fronteras, al tiempo que Chad y Níger los integran en operaciones vinculadas a la fuerza multinacional en la región del lago Chad. Asimismo, contratos recientes en Mauritania y Benín, en torno al modelo DT-46, reflejan la expansión sostenida de la compañía en el continente.
La implantación en Marruecos se apoya en un ecosistema industrial en pleno desarrollo. En los últimos años, el Reino ha reforzado su posicionamiento como hub aeronáutico africano, atrayendo a grandes actores internacionales como Airbus, Safran y Boeing.
En este marco, Delair explora colaboraciones con el tejido académico e industrial local, con el objetivo de impulsar la transferencia de conocimiento y el desarrollo conjunto de tecnologías. Entre los interlocutores figura GIMAS, aunque por el momento no se han formalizado acuerdos.
Más allá del ámbito de la defensa, la compañía diversifica su actividad hacia la inspección industrial, especialmente en el sector energético. Delair colabora con empresas como TotalEnergies y Schlumberger en misiones de supervisión de infraestructuras, al tiempo que desarrolla capacidades propias en ámbitos como la inspección de tuberías y el monitoreo medioambiental.
Este último segmento, aún incipiente en Marruecos, podría convertirse en un nuevo motor de crecimiento para la empresa, que prevé desarrollar proyectos específicos en Rabat.
Dirigida por Bastien Mancini, la compañía cuenta actualmente con unos 250 empleados y proyecta alcanzar una facturación de 75 millones de euros en 2026. A más largo plazo, el grupo aspira a situarse entre los 500 millones y 1.000 millones de euros antes de 2030.
La expansión africana se perfila así como un eje estratégico central para Delair. En un contexto marcado por el aumento de las amenazas de seguridad, la creciente demanda de vigilancia aérea y la modernización de infraestructuras energéticas, el continente ofrece un terreno propicio para el despliegue de soluciones tecnológicas avanzadas. La implantación en Marruecos refuerza esta ambición, en una lógica de cooperación industrial y consolidación de capacidades tecnológicas a escala regional.
