Rue20 Español/Madrid
Lo ocurrido en el amistoso entre España y Egipto no puede analizarse como un episodio aislado ni como una simple deriva puntual de una minoría exaltada.
Los cánticos de carácter xenófobo que resonaron en la grada forman parte de un fenómeno más profundo: la progresiva normalización de discursos excluyentes que, desde hace años, han ido ganando espacio en el debate público español.
En ese proceso, el papel de determinadas fuerzas políticas resulta imposible de ignorar. La retórica impulsada por VOX, basada en la confrontación identitaria, el señalamiento del “otro” y la simplificación de cuestiones culturales y religiosas, ha contribuido a crear un clima en el que mensajes que antes quedaban relegados a los márgenes hoy encuentran eco en espacios mucho más amplios, incluidos los estadios de fútbol.
El problema no es únicamente que existan aficionados que coreen consignas discriminatorias; el verdadero riesgo reside en que esas consignas encuentren un terreno fértil en una sociedad donde ciertos discursos han dejado de generar rechazo automático.
Cuando desde tribunas políticas se legitima, directa o indirectamente, la idea de que hay identidades incompatibles o culturas amenazantes, el paso hacia su reproducción en espacios populares como el fútbol se vuelve peligrosamente corto.
El cántico “Musulmán el que no bote” no surge en el vacío. Es la expresión más visible de una narrativa que lleva tiempo construyéndose, donde la religión y el origen se convierten en elementos de sospecha o burla.
Que este episodio se produzca, además, en un encuentro frente a Egipto —país de mayoría musulmana— y en un contexto en el que figuras como Lamine Yamal forman parte del propio equipo, amplifica su carga simbólica y pone de manifiesto hasta qué punto determinados prejuicios han calado en sectores de la sociedad.
La preocupación es aún mayor si se sitúa este episodio en el horizonte del Mundial 2030. España no solo será anfitriona de uno de los mayores eventos deportivos del planeta, sino también escaparate de valores que, en teoría, promueven la convivencia, la diversidad y el respeto mutuo.
En ese contexto, la persistencia de comportamientos xenófobos no solo daña la imagen del país, sino que cuestiona su capacidad para representar esos principios de forma creíble.
Resulta ingenuo pensar que campañas institucionales o sanciones puntuales bastarán para revertir esta tendencia si no se aborda la raíz del problema. Y esa raíz, en buena medida, está vinculada a la normalización política del discurso excluyente.
Cuando la polarización se convierte en estrategia y la identidad en herramienta electoral, las consecuencias trascienden el ámbito parlamentario y se filtran en la vida cotidiana, incluyendo el deporte.
Frente a ello, el contraste con otros modelos de afición cobra relevancia. En el camino hacia 2030, países como Marruecos han proyectado una imagen donde la pasión futbolística convive con un fuerte sentido de hospitalidad y respeto hacia el rival.
Esta diferencia no es casual: responde a contextos sociales y narrativas públicas distintas, donde el el otro no es percibido como amenaza, sino como parte de la experiencia compartida.
El fútbol, como fenómeno de masas, actúa a menudo como espejo de la sociedad. Lo que se canta en la grada no es más que el reflejo de lo que se dice —o se tolera— fuera de ella.
Por eso, el foco no debería limitarse a condenar a los aficionados que protagonizan estos episodios, sino a cuestionar el ecosistema que permite que tales mensajes se reproduzcan sin suficiente resistencia social.
De cara al Mundial 2030, España se enfrenta a un desafío que va más allá de infraestructuras, logística o resultados deportivos. Se trata de definir qué imagen quiere proyectar al mundo y qué valores está dispuesta a defender cuando las cámaras apuntan no solo al césped, sino también a las gradas.
Porque, en última instancia, el mayor riesgo no es que existan discursos xenófobos, sino que dejen de escandalizar. Y cuando eso ocurre, el problema ya no está en el estadio: está en la sociedad que lo llena.
