Rue20 Español/Rabat
Argentina consolidó en 2025 uno de los niveles más elevados de importación de fertilizantes de su historia reciente, en un escenario marcado por la expansión de la actividad agrícola y por tensiones crecientes en el mercado internacional.
En este contexto, Marruecos se posiciona como un actor clave al concentrar el 23% de las compras argentinas de fertilizantes fosfatados.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el país sudamericano importó un total de 4,1 millones de toneladas de fertilizantes en 2025, lo que supone un incremento significativo frente a los 3,2 millones registrados en 2024. “Las importaciones aumentaron un 28% en un año”, reflejando una aceleración sostenida de la demanda en el sector agrícola.
La estructura de las compras muestra una clara predominancia de los fertilizantes nitrogenados, que alcanzaron los 2,10 millones de toneladas y representaron el 52% del total.
Les siguieron los productos fosfatados con 1,87 millones de toneladas (46%), mientras que los fertilizantes potásicos mantuvieron una presencia marginal con apenas 85.000 toneladas.
Este aumento de la demanda está estrechamente vinculado a la ampliación de las superficies cultivadas, especialmente en cultivos estratégicos como el trigo y el maíz.
Según los datos disponibles, “una superficie récord de trigo y un nivel muy alto de siembra de maíz han apoyado la demanda de fertilizantes”, favorecidos además por condiciones climáticas generalmente positivas.
Al mismo tiempo, la producción local se ha visto limitada por problemas operativos. La principal planta de urea del país ha sufrido interrupciones reiteradas debido a factores climáticos y a trabajos técnicos prolongados. En este sentido, “la producción local se ha visto parcialmente afectada, contribuyendo a aumentar el recurso a las importaciones”.
Pese al aumento del consumo, estimado en 5,1 millones de toneladas por entidades como Fertilizar y CIAFA, el crecimiento no se ha traducido en un incremento proporcional de las dosis aplicadas por hectárea. Este fenómeno apunta a una optimización en el uso de insumos más que a una intensificación directa.
En el plano internacional, el mercado de fertilizantes atraviesa una etapa de elevada volatilidad. China, Marruecos y Rusia concentran el 65% de las exportaciones de fertilizantes fosfatados hacia Argentina, con participaciones del 28%, 23% y 14%, respectivamente; lo que evidencia una fuerte concentración de proveedores.
Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han añadido presión al suministro global, particularmente en el segmento de fertilizantes nitrogenados, del que Argentina obtiene el 39,3% de sus importaciones desde esa región.
Las perturbaciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, han generado retrasos y encarecimiento en los envíos.
Asimismo, el impacto sobre el suministro de gas natural —que representa más de la mitad del coste de producción de la urea— ha provocado interrupciones industriales en varios países, incluidos cierres de plantas en India y el uso de reservas en China.
Como resultado, los precios internacionales han experimentado un repunte abrupto. “El precio FOB de la urea en Oriente Medio ha pasado de 483 dólares la tonelada a 685 dólares en una semana”, un aumento del 42% que sitúa las cotizaciones en niveles no vistos desde finales de 2022.
Este encarecimiento comienza a trasladarse a América del Sur, incrementando los costes de producción agrícola en Argentina y añadiendo presión a un sector clave para su economía. En este escenario, el papel de proveedores estratégicos como Marruecos adquiere una relevancia creciente en la seguridad de suministro del país sudamericano.
