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Marruecos refuerza su presencia en el norte de Europa a través de una diplomacia paralela dinámica y multidimensional que combina actores institucionales, culturales y de la diáspora, según una iniciativa desarrollada recientemente en la capital estonia.
El domingo 16 de marzo de 2026, una delegación marroquí compuesta por representantes de la comunidad residente en el extranjero, responsables culturales y deportistas llevó a cabo una serie de encuentros en Tallinn, Estonia, con el objetivo de consolidar los intercambios interculturales y fortalecer vínculos institucionales duraderos entre ambos países.
La visita incluyó una sesión en el Parlamento de Estonia, donde la delegación fue recibida por la diputada Anastasia Kovalenko-Kõlvart, miembro del grupo parlamentario de amistad Estonia-Marruecos. Durante el encuentro, los representantes marroquíes pudieron conocer de cerca el funcionamiento de la institución legislativa estonia y participar en debates vinculados a un proyecto de ley, lo que permitió un intercambio directo sobre prácticas democráticas.
La agenda de la delegación también abordó cuestiones relacionadas con la integración de minorías étnicas, un tema de interés común en el marco del respeto a los valores democráticos y la convivencia social en Europa.
Al frente de esta iniciativa se encontraba Badr Eddine Lamdghari Alaoui, presidente de la Asociación Cultural Marroquí en Estonia y miembro del Consejo Marroquí de la Juventud para la Cooperación Diplomática e Internacional, quien destacó el papel de la diáspora y de las nuevas generaciones en la proyección internacional del Reino.
La delegación incluyó igualmente al Imam Hassan El Ketaf, enviado por el Ministerio de Habices y Asuntos Islámicos para acompañar a la comunidad musulmana, así como al deportista Ali Achbani, especialista en natación en aguas frías y actualmente en un campamento de entrenamiento en Estonia. La presencia conjunta de estos perfiles ilustró la diversidad de componentes de la identidad marroquí en el exterior.
Uno de los elementos simbólicos de la visita fue la elección de trajes tradicionales marroquíes, como la djellaba, el tarbouche fassi y la draâ sahraouie, utilizados como expresión cultural y herramienta de proyección de imagen, en línea con una estrategia de soft power orientada a reforzar el atractivo del país.
La iniciativa también incluyó la entrega de un presente simbólico a la representante estonia, en el marco de una dinámica de acercamiento institucional y fortalecimiento de las relaciones bilaterales. Este tipo de acciones se inscribe en una visión más amplia que busca complementar la acción diplomática oficial mediante el compromiso activo de la sociedad civil y la diáspora.
En conjunto, esta misión en Estonia refleja la apuesta de Marruecos por consolidar asociaciones estables basadas en el diálogo intercultural, el intercambio de experiencias y la cooperación institucional, contribuyendo a una mejor comprensión mutua y al desarrollo de relaciones internacionales sostenidas.
