Rue20 Español/ Washington
Samir Bennis*
Desde que la Confederación Africana de Fútbol ha emitido su comunicado en el que declara a Marruecos como ganador de la Copa de África, parece reinar un ambiente de funeral en la redacción de diarios como Marca y AS. Da la impresión de que España hubiera perdido una final del Mundial contra Marruecos (algo que, por cierto, podría ocurrir este mismo año o en 2030).
Parece que su sesgo atávico y una hostilidad hacia Marruecos y todo lo relacionado con él les ha cegado hasta el punto de publicar artículos llenos de disparates, impropios de un diario de referencia y más propios de un pasquín. Desde el primer momento en que se publicó el comunicado de la CAF, dichos periódicos han publicado ya varios artículos cuyo denominador común no ha sido informar ni explicar a los lectores los pormenores de lo ocurrido ni las razones jurídicas de la decisión, sino desinformar, tergiversar los hechos y desacreditar a Marruecos, presentándolo como verdugo y a Senegal como víctima de supuestas fechorías, así como de una CAF supuestamente “secuestrada” por Marruecos.
Este enfoque, sin embargo, no resulta ajeno a la prensa deportiva española cuando se trata de Marruecos. Cualquier conocedor de las relaciones entre ambos países sabe el papel siniestro y perjudicial que la prensa deportiva española ha desempeñado durante más de 170 años en dichas relaciones.
En lugar de centrarse en el escandaloso y antideportivo comportamiento de los jugadores senegaleses —que, por cierto, ha sentado un precedente peligroso para la integridad e incluso el futuro del fútbol—, Marca y AS nos han obsequiado con titulares provocadores como: «El lío del siglo con la Copa de África, del comunicado de Marruecos a la reacción de los protagonistas: “No era orgullo, era reglamento”» o «Estaba cantado que Marruecos iba a ganar» o “Escándalo mundial: le quitan la Copa de África a Senegal y se la dan a Marruecos”.
En su afán por deformar la realidad y construir un relato alejado de los hechos, Marca se ha limitado a destacar las reacciones de los jugadores senegaleses, como si estas tuvieran algún valor jurídico o pudieran alterar la decisión final de la CAF.
Y, por supuesto, dado que el objetivo parece ser desacreditar a Marruecos e insinuar que controla la CAF, no han dicho ni una sola palabra sobre el reglamento de la confederación ni sobre el grave precedente que se habría sentado para el futuro del fútbol si la CAF no hubiera aplicado sus normas de manera estricta.
El reglamento no deja lugar a interpretaciones
Ahora bien, mal que les pese a Marca y a AS, el reglamento de la CAF es claro y transparente como el agua: no admite interpretaciones ni deja margen a la ambigüedad en casos como el de Senegal.
En primer lugar, existe un caso claro de que el árbitro vulneró el propio reglamento de la CAF al no señalar el final del partido a pesar de que los jugadores senegaleses habían abandonado el terreno de juego sin su autorización.
El artículo 82 del reglamento de la CAF es inequívoco a este respecto. “Todo equipo que abandone el terreno de juego antes de que finalice el tiempo reglamentario del partido sin la autorización del árbitro será considerado perdedor”, establece de manera categórica.
La redacción de este artículo es importante. La expresión “será considerado perdedor”, en lugar de “podrá ser considerado”, significa claramente que la disposición no deja margen de discrecionalidad al árbitro —ni tampoco a la CAF— para abstenerse de aplicar la sanción obligatoria prevista cuando se produce esta situación.
Además, dado que el artículo no contempla ninguna excepción que permita a un equipo regresar al campo (es decir, no establece “salvo que el equipo regrese”), ni especifica la duración de la retirada del terreno de juego para que esta sea considerada como tal (ya sean dos, cinco o quince minutos o más), su aplicación se vuelve automática. En pocas palabras, la mera ocurrencia de la situación descrita en este artículo activa automáticamente la aplicación de la norma establecida.
El segundo aspecto, estrechamente vinculado al primero, se refiere a la no aplicación del artículo 12 de las reglas de la IFAB, que establece claramente que cualquier jugador que abandone el terreno de juego sin la autorización del árbitro debe recibir una tarjeta amarilla.
Al no aplicar esta norma, el árbitro causó una injusticia irreparable a Marruecos. De haberse aplicado correctamente la regla, dos jugadores senegaleses, que ya estaban amonestados, a saber, Ismaïla Sarr y Hadji Diouf, habrían sido expulsados.
Esto habría obligado a Senegal a continuar el partido con nueve jugadores frente a once marroquíes. En tal escenario, incluso después de que Díaz fallara su ya famoso penalti, las posibilidades de Marruecos de ganar el partido en la prórroga habrían sido considerablemente mayores.
Sin embargo, en España hay muchas personas sensatas y honestas que siguen defendiendo la legalidad, independientemente de cualquier otra consideración. Una de ellas es el exárbitro Iturralde González. Durante un debate en el programa El Larguero, pocos minutos después del fallo de la CAF, González fue contundente al afirmar sin rodeos que lo que hizo la CAF fue simplemente aplicar el reglamento y sancionar el comportamiento antideportivo de Senegal, corrigiendo así el grave error cometido por el árbitro al no señalar el final del partido cuando los jugadores abandonaron el terreno de juego.
«Toda sociedad necesita unas reglas, y todo deporte tiene sus reglas de juego. Si quieres practicar este deporte, debes aceptarlas; y si quieres formar parte de una sociedad, también debes aceptar sus leyes. Según el artículo 82, si abandonas el campo, se te considera perdedor del partido», explicó González.
El exárbitro español fue aún más contundente cuando, respondiendo a otro tertuliano que atribuía al árbitro la responsabilidad de la situación por no aplicar la norma, señaló: «Los primeros en cometer una infracción son los jugadores senegaleses, no el árbitro. Posteriormente, el árbitro no da por finalizado el partido y se equivoca».
Asimismo, González recordó el contenido del artículo 82 del reglamento de la CAF, que no deja lugar a dudas: Senegal cometió una infracción que la convertía automáticamente en perdedora del partido, independientemente de que el encuentro se reanudara o no.
En Marruecos sabemos perfectamente que este afán de la prensa deportiva española por desacreditar al país no es fortuito ni una simple casualidad. Muy al contrario, está motivado por el temor que existe en España ante las legítimas aspiraciones de Marruecos de no ser un socio menor en la organización de la Copa del Mundo 2030, sino de ser tratado y respetado como un socio igual, decidido a defender su derecho a albergar el mayor número posible de partidos del torneo, incluida la final.
La prensa deportiva española está empezando a darse cuenta de que Marruecos se está consolidando como un contendiente serio para acoger la final de la Copa del Mundo 2030 y obtener más partidos de los que inicialmente se preveía en España. Y eso es algo que no parece dispuesta a aceptar.
Por ello, la estrategia pasa por desacreditar a Marruecos y socavar sus posibilidades de competir de tú a tú con España.
*Samir Bennis es consejero diplomático con sede en Washington; es autor de varios libros sobre el Sáhara y las relaciones entre Marruecos y España. También es cofundador de la revista electrónica en inglés Morocco World News.
