Rue20 Español/Rabat
La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán continúa intensificándose mientras aumenta la preocupación internacional por una posible escalada regional. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió que este martes será el día “más intenso” de bombardeos desde el inicio de la ofensiva, asegurando que Washington desplegará el mayor número de cazas y ataques aéreos hasta ahora. Según el jefe del Pentágono, el régimen iraní se encuentra “desesperado y desconcertado” y con una capacidad de respuesta cada vez más limitada.
En medio de la escalada militar, el presidente estadounidense, Donald Trump, no descartó la posibilidad de abrir negociaciones con Teherán. “Es posible”, respondió al ser preguntado sobre un eventual diálogo, apenas un día después de declarar que la guerra estaba “casi terminada”. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria iraní rechazó esas afirmaciones y sostuvo que será Irán quien determine cuándo terminará el conflicto, subrayando que la resistencia del país continúa pese a los bombardeos.
La crisis también ha tenido repercusiones políticas en Europa. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecerá el próximo 25 de marzo ante el Congreso de los Diputados para explicar la posición del Ejecutivo español ante el conflicto en Oriente Próximo, que ya supera los diez días de combates y mantiene en alerta a la comunidad internacional.
En el ámbito diplomático europeo, también han surgido diferencias sobre la interpretación del nuevo contexto geopolítico. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendió que la Unión Europea debe seguir apostando por el orden internacional basado en normas, en contraste con las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien había sugerido que el actual orden mundial está llegando a su fin.
Mientras tanto, Rusia aseguró estar dispuesta a contribuir a la reducción de las tensiones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Moscú estaría “encantada” de ayudar a rebajar la escalada, aunque evitó confirmar que el país vaya a asumir un papel formal como mediador en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
