Rue20 Español/Rabat
La misión de las Naciones Unidas en el Sáhara marroquí entra en una fase crítica que podría redefinir su futuro.
Ante el Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, António Guterres, expuso este miércoles un panorama marcado por restricciones presupuestarias, limitaciones operativas sobre el terreno y un cambio evidente en el enfoque de algunos actores internacionales clave hacia la MINURSO.
Durante su intervención en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, Guterres presentó un presupuesto revisado de 62,7 millones de dólares para el período 2026-2027.
La cifra representa un descenso superior al 11 % respecto al ejercicio anterior y refleja una política de contención financiera impulsada principalmente por los principales países contribuyentes al sistema de operaciones de paz.
La reducción presupuestaria se traduce en una reconfiguración significativa del despliegue logístico y técnico de la misión. El plan prevé la retirada de parte de los equipos de vigilancia, la reducción del número de helicópteros disponibles y la adopción de infraestructuras de menor consumo energético para limitar los costes operativos.
Al mismo tiempo, el informe reconoce el progresivo envejecimiento de los medios logísticos de la misión, una situación que complica cada vez más el mantenimiento de sus capacidades operativas.
Limitaciones sobre el terreno
Más allá de la cuestión financiera, la misión enfrenta obstáculos persistentes en su actividad diaria. El informe presentado al Consejo de Seguridad menciona las dificultades de movimiento en zonas situadas al este del muro defensivo marroquí, donde las patrullas terrestres y aéreas de la misión han visto restringida su libertad de circulación.
La presencia de milicias vinculadas al Polisario y las limitaciones para acceder a determinados sectores han obligado a la misión a reducir sus patrullas y cerrar algunos puestos de observación considerados estratégicos para el monitoreo de la zona.
Pese a estas restricciones, el documento destaca ciertos indicadores de estabilidad relativa. Entre ellos se encuentra la ausencia reciente de incidentes relacionados con minas y la disminución de intercambios de disparos en las proximidades del muro de defensa, conocido como berm.
Sin embargo, en amplias áreas bajo su responsabilidad teórica, la misión mantiene una presencia limitada y esencialmente de carácter observacional.
Un cambio de enfoque en Washington
La evolución de la MINURSO también está marcada por un cambio en la política exterior estadounidense hacia las operaciones de mantenimiento de la paz consideradas costosas o carentes de perspectivas políticas claras.
En el marco del plan estratégico estadounidense para el periodo 2026-2030, el Departamento de Estado encabezado por Marco Rubio promueve una revisión del financiamiento de ciertas misiones internacionales.
Dentro de este enfoque, Washington cuestiona la continuidad de estructuras logísticas pesadas vinculadas a mandatos considerados obsoletos. El objetivo inicial de la misión ha perdido protagonismo en las resoluciones recientes del Consejo de Seguridad, lo que ha reavivado el debate sobre el sentido actual de la operación.
En paralelo, la diplomacia estadounidense ha reiterado en diversas ocasiones su apoyo al plan de autonomía presentado por Marruecos como base para una solución política al conflicto, postura que influye en el debate sobre la viabilidad futura de la misión.
Implicaciones para la ecuación regional
La posible transformación —o incluso reducción progresiva— de la MINURSO tendría implicaciones directas en el equilibrio estratégico en la región.
Para Rabat, el debilitamiento del mandato original centrado en el supuesto “referéndum” refuerza su lectura política del expediente del Sáhara, basada en una solución negociada bajo soberanía marroquí.
El examen decisivo de abril
El futuro inmediato de la operación dependerá en gran medida de la revisión estratégica que el secretario general deberá presentar en abril, conforme a la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.
Ese informe deberá evaluar las opciones disponibles para el futuro de la misión, en un contexto marcado por limitaciones financieras, dificultades operativas y una redefinición de las prioridades diplomáticas de algunos miembros influyentes del Consejo.
Dentro de la ONU, el debate parece desplazarse gradualmente desde la simple renovación del mandato hacia una reflexión más profunda sobre la forma que podría adoptar la presencia internacional en el territorio en los próximos años.
