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El Gobierno ha comenzado a distribuir ayudas de emergencia de 6.000 dírhams a cerca de 15.000 familias que se vieron obligadas a abandonar sus hogares tras las inundaciones que afectaron recientemente a varias regiones del país, en particular en el norte.
La medida forma parte de un programa más amplio de apoyo destinado a las poblaciones damnificadas, que incluye también subvenciones para la reparación y reconstrucción de viviendas dañadas.
Ante las consecuencias de las intensas precipitaciones y las crecidas registradas en distintas zonas, el Ejecutivo ha activado un dispositivo de asistencia financiera dirigido a los hogares afectados.
Según explicó el ministro delegado encargado del Presupuesto, Fouzi Lekjaa, alrededor de 15.000 familias ya han recibido esta ayuda directa de 6.000 dírhams, destinada a los hogares que tuvieron que ser evacuados por razones de seguridad ante el riesgo que representaban las crecidas.
Durante declaraciones realizadas el jueves en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, el responsable indicó que cerca de 188.000 personas —equivalentes a unas 50.000 familias— fueron evacuadas de las zonas más expuestas a las inundaciones. Estas operaciones se llevaron a cabo en varias regiones donde las crecidas generaron situaciones consideradas peligrosas para los habitantes.
Lekjaa subrayó que las directivas reales han situado de forma constante la protección de la vida humana como prioridad absoluta en la gestión de este tipo de catástrofes naturales. En este contexto, la ayuda de emergencia busca mitigar las dificultades sociales derivadas de las evacuaciones y apoyar a las familias que se han visto obligadas a abandonar temporalmente sus viviendas.
Además de esta asistencia inmediata, el Gobierno ha puesto en marcha un segundo mecanismo de apoyo dirigido a los hogares que ya han podido regresar a sus domicilios. Estas familias podrán beneficiarse de una ayuda adicional de 15.000 dírhams destinada a financiar las reparaciones necesarias en viviendas afectadas por las inundaciones y facilitar así el restablecimiento de condiciones de vida normales.
Para los casos más graves, en los que las viviendas han quedado totalmente destruidas —situación observada especialmente en algunas zonas rurales y en varios douars— las autoridades han previsto una ayuda de 140.000 dírhams por hogar con el objetivo de permitir la reconstrucción de las casas. Las operaciones de censo de las viviendas siniestradas continúan con el fin de identificar con precisión a los beneficiarios de este dispositivo.
Las inundaciones también han provocado daños significativos en infraestructuras locales, incluidas carreteras, redes y equipamientos públicos en diversas zonas afectadas. Según el ministro encargado del Presupuesto, las autoridades han iniciado intervenciones rápidas para rehabilitar estas infraestructuras y restablecer las condiciones normales de vida en los territorios afectados.
El impacto de las crecidas se ha dejado sentir igualmente en el sector agrícola, donde varias explotaciones han sufrido pérdidas o interrupciones en sus actividades. Para hacer frente a esta situación, el Gobierno ha previsto un apoyo directo a los agricultores con el objetivo de permitirles continuar sus actividades durante la temporada de primavera, tanto en cultivos como en otras actividades agrícolas y ganaderas.
Asimismo, algunas infraestructuras hidráulicas e hidroagrícolas resultaron dañadas por las inundaciones. Con el fin de restablecer rápidamente el funcionamiento de las redes de riego, se ha movilizado un presupuesto específico destinado a la reparación de estas instalaciones.
