Rue20 Español/Rabat
La relación entre Marruecos y la Unión Europea entra en una fase crítica: 2026 se perfila como un año de aceleración en inversiones, reformas sociales y prioridades estratégicas, según destacaron responsables europeos durante una conferencia de prensa en Rabat. Tras un 2025 marcado por compromisos financieros récord, ambas partes buscan ahora consolidar un modelo de cooperación con impactos concretos para los ciudadanos.
Durante el encuentro, el embajador y jefe de la Delegación de la UE en Marruecos, Dimiter Tzantchev, subrayó la dimensión estratégica de la asociación: «Marruecos es para la Unión Europea un socio ineludible en su vecindad regional».
Las prioridades para 2026 incluyen infraestructuras esenciales, transición energética, movilidad sostenible, digitalización, apoyo a las PYME y cohesión territorial.
Inversiones récord y reformas estructurales
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) concentrará sus esfuerzos en proyectos de agua potable, redes eléctricas, resiliencia climática y conectividad, en línea con el plan de descarbonización de la ONEE.
La transición energética, incluyendo hidrógeno verde y eficiencia energética, ocupará un lugar central, junto con el impulso a la movilidad sostenible y al fortalecimiento digital, como el cable submarino Medusa, cuya primera llegada a Marruecos está prevista en diciembre.
La cooperación también prevé inversiones en capital humano. El programa E-SRIM seleccionó en 2025 a 3.000 doctorandos en sectores estratégicos como digital, salud y biotecnologías, reforzando la investigación nacional y la movilidad académica hacia Europa.
Más de 100 proyectos de sociedad civil beneficiaron a 174.000 personas, mientras que el programa EnergiVert movilizó 103 millones de dírhams para modernizar el mercado eléctrico.
2025, un año récord de compromiso europeo
En 2025, Marruecos recibió 740 millones de euros en compromisos del BEI, un nivel histórico en más de una década. Entre las operaciones destacadas se cuentan 70 millones para modernización de agua potable, 170 millones para redes eléctricas y 500 millones para la reconstrucción post-terremoto, cubriendo carreteras, escuelas y centros sanitarios.
Además, la UE destinó 2.500 millones de dírhams en apoyo presupuestario a desarrollo humano, transición verde y cohesión territorial, generando más de 8.500 millones en inversiones mixtas.
El marco de cooperación también incluye la renovación del acuerdo de pesca UE-Marruecos. Según Paul-Henri Presset, jefe de sección encargado del comercio, la Unión Europea apuesta por una cooperación duradera, responsable y sostenible, priorizando la preservación de los recursos marinos, los ecosistemas y las comunidades dependientes de esta actividad. La Comisión Europea cuenta con un mandato del Consejo para iniciar negociaciones con Marruecos bajo estos principios.
Un 2026 de cambio de escala
Todos los anuncios apuntan a un objetivo común: consolidar una asociación estratégica con impacto medible, articulada en torno al Pacto para el Mediterráneo, la Asociación Verde y la iniciativa Global Gateway.
Más allá de la financiación de proyectos, la cooperación UE-Marruecos busca acompañar transformaciones profundas en energía, cohesión social, competitividad económica y desarrollo territorial equilibrado.
En palabras de los responsables europeos, 2026 no será solo un año de proyectos, sino un momento para institucionalizar un modelo de cooperación duradero, con Marruecos y la Unión Europea como socios estratégicos comprometidos con la estabilidad y el desarrollo sostenible de la región.
