Rue20 Español/Rabat
La revista económica y de estilo de vida Forbes ha puesto el foco en Marruecos como uno de los destinos más sugerentes y accesibles para el viajero europeo, subrayando su diversidad geográfica y cultural. En su análisis, el medio señala que, aunque el país se encuentra “a solo unas horas de distancia”, “no se parece a nada que tengamos alrededor”, una afirmación que resume el carácter singular del destino marroquí.
Según Forbes, Marruecos despliega una geografía marcada por contrastes muy definidos, que van “de las dunas del Sáhara a las cumbres del Atlas y las olas del Atlántico”. Esta variedad paisajística se traduce, añade la revista, en una experiencia sensorial donde conviven “medinas vibrantes, riads que evocan tiempos pasados, el silencio del desierto” y una escena creativa contemporánea “en plena efervescencia”. El resultado es un destino que, en palabras del medio, “pide ser descubierto sin prisa”.
El reportaje subraya que esta diversidad permite al viajero optar tanto por una escapada corta como por un itinerario más prolongado, “sin necesidad de una estructura rígida”. En este contexto, Forbes destaca la importancia de la conectividad aérea desde España, con vuelos directos desde ciudades como Barcelona, Bilbao, Santiago de Compostela, Alicante o Sevilla hacia destinos como Marrakech, Tánger, Agadir o Essaouira, y anticipa que esta oferta se ampliará en el verano de 2026 con nuevas rutas a Fez y Nador.
Las ciudades ocupan un lugar central en la experiencia descrita por Forbes. Marrakech, por ejemplo, es presentada como un espacio donde conviven “el pulso constante de la medina y una escena contemporánea cada vez más presente”. El medio pone el acento en sus patios interiores, los zelliges y los riads, concebidos como “refugios”, así como en una artesanía que sigue viva gracias a talleres de cerámica, cuero y alfombras, herederos de la tradición bereber, junto a concept stores y galerías de diseño.
En contraste, Fez propone, según la revista, “una relación diferente con el tiempo”. Forbes describe la ciudad como un lugar donde “el viaje se ralentiza” y donde la artesanía no es un reclamo turístico, sino “una práctica viva”. Para recorrer su medina, apunta el artículo, “hay que fijarse más en los sentidos que en el mapa”, dejando que el lugar se revele con paciencia.
El litoral atlántico también ocupa un lugar destacado en la mirada de Forbes. Essaouira aparece descrita como una ciudad que “asoma entre murallas y el bullicio del puerto pesquero”, mientras que Tánger es presentada como un enclave que “combina bohemia internacional con elegancia norteafricana”, marcada por su condición histórica de cruce entre continentes.
Más allá de las ciudades, la revista subraya que Marruecos ofrece un equilibrio entre naturaleza y desconexión. Playas “amplias y salvajes”, carreteras secundarias que conducen al desierto y un Sáhara donde “el silencio redefine la noción de tiempo” completan un recorrido que permite, según Forbes, “desconectar sin aislarse”.
La gastronomía es otro de los elementos centrales del relato. El medio destaca los tajines elaborados con “técnica ancestral” y una cocina que respeta los tiempos, junto a una escena emergente de rooftops, restaurantes de autor y hoteles boutique. Para Forbes, la degustación de especias, tés y pastelería fina no es solo una cuestión culinaria, sino “una forma de hospitalidad que atraviesa todo el viaje”.
En conclusión, Forbes presenta Marruecos como un destino que invita a elegir el ritmo y las experiencias, más que a acumularlas. “Más que acumular anécdotas, Marruecos invita a elegirlas”, resume la revista, consolidando la imagen del país como una escapada inspiradora y versátil para el viajero europeo.
