Rue20 Español/Rabat
La organización por parte de Marruecos de la Copa Africana de Naciones constituye un mensaje contundente dirigido a la Comunidad Internacional sobre la capacidad del Reino para acoger eventos de talla mundial, afirmó Bakary Sambe, presidente del Centro Africano de Estudios para la Paz «Timbuktu Institute», con sede en Dakar.
En un análisis titulado «El Marruecos africano: cuando el deporte forja la gloria de la diplomacia y del continente», publicado en la página web del centro, Sambe subrayó que este evento trasciende ampliamente el ámbito deportivo para inscribirse en una visión global y estructurada del «Marruecos africano», concepto que teorizó en su obra publicada en 2024 (El Marruecos africano, trayectorias de una ambición continental).
La organización de la CAN 2025 ilustra de manera concreta la «elección africana irreversible» realizada por el Reino bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, afirmó, señalando que esta orientación estratégica se ha traducido en asociaciones beneficiosas para todas las partes, inversiones estructurales y una presencia diplomática reforzada de Marruecos en el continente.
El presidente del Instituto Timbuktu afirmó que las modernas infraestructuras con las que cuenta el Reino, en particular los estadios, los aeropuertos y la red ferroviaria de alta velocidad, son testimonio de este auge y allanan el camino para la ambición compartida de organizar conjuntamente la Copa del Mundo de 2030.
Por otra parte, Sambe destacó la consagración de Marruecos como «potencia puente» (Bridge Power), arraigada en su africanidad y que desempeña al mismo tiempo un papel de enlace estratégico entre África, Europa y el resto del mundo. Según él, esta posición singular confiere al Reino un papel motor en la promoción del desarrollo común y de una cooperación continental reforzada.
Bakary Sambe concluyó que esta «africanidad consciente y asumida» convierte a Marruecos en un actor clave para el futuro del continente, afirmando que África, como visión, se encuentra ahora en el centro del proyecto marroquí, impulsado por una confianza firme en el potencial del hombre africano.
