Rue20 Español/Rabat
Después de 37 años, Marruecos finalmente consiguió lo que parecía imposible: vencer a Camerún en la Copa Africana de Naciones y poner fin a una historia que se había convertido en una verdadera “maldición” para los “Leones del Atlas”.
El enfrentamiento de este viernes en el Estadio Moulay Abdellah no fue un partido cualquiera. Hace casi cuatro décadas, en la CAN de 1988, Marruecos había sido eliminado por Camerún en semifinales, un resultado que marcó el inicio de una racha complicada frente a los “Leones Indomables”. Desde entonces, los dos equipos se habían enfrentado en tres ocasiones más sin que Marruecos lograra una victoria.
La historia reciente también añadía presión al partido: Marruecos no había perdido en casa en 38 partidos, y la última derrota local se remontaba a 2009… también frente a Camerún. Por su parte, los cameruneses eran conocidos por eliminar a los anfitriones en varias ediciones de la CAN, como ocurrió en 2000, 2002 y 2008, lo que hacía del duelo una prueba tanto psicológica como táctica.
Pero la selección marroquí demostró hoy que el pasado no pesa sobre su presente. Con una mentalidad firme y una actuación decidida, los “Leones del Atlas” dominaron el encuentro, neutralizando a un rival históricamente incómodo y logrando una victoria que trasciende lo deportivo.
Más que una clasificación, lo que Marruecos consiguió es simbólico: es la ruptura de una etapa marcada por derrotas y la confirmación de un nuevo ciclo, en el que la selección marroquí se muestra dueña de su destino, fuerte frente a su afición y enraizada en la confianza de su propio talento.
Esta victoria, histórica y emocional, no solo devuelve a Marruecos a las semifinales de la Copa Africana de Naciones, sino que también reafirma su prestigio continental y deja claro que los fantasmas del pasado ya no tienen lugar en su presente.
