Rue20 Español/Rabat
Las autoridades de España han anunciado una significativa reducción de los flujos de inmigración irregular durante el año 2025, con un descenso del 42,6 % respecto a 2024, un resultado que atribuyen principalmente a la cooperación reforzada con Marruecos y con otros países de tránsito como Mauritania y Senegal.
Según los datos difundidos por el Ministerio del Interior y recogidos por los medios españoles, en 2025 llegaron al país 36.775 inmigrantes por vías irregulares, frente a los 64.019 registrados el año anterior.
La caída se explica, en gran medida, por la notable reducción de las llegadas por mar, especialmente a través de la ruta hacia las Islas Canarias, donde los desembarcos disminuyeron un 62 %.
El balance oficial detalla que la gran mayoría de los inmigrantes irregulares —32.925 personas— arribaron por vía marítima a bordo de 1.235 embarcaciones, frente a las 1.810 contabilizadas en 2024, lo que refleja un descenso sustancial de la actividad en estas rutas especialmente peligrosas.
Las mismas cifras subrayan que la inmigración irregular representa apenas el 6 % del total de extranjeros que llegan a España y que una parte significativa de estas personas son solicitantes de protección internacional que huyen de conflictos armados, persecuciones o graves violaciones de derechos humanos en sus países de origen.
Las autoridades españolas explican que la fuerte contracción de la ruta canaria está directamente vinculada a los acuerdos recientes entre Marruecos, la Unión Europea y España, que han contribuido a frenar las salidas irregulares desde las costas marroquíes, así como a la implicación activa de Mauritania y Senegal en el control de estos flujos.
Por nacionalidades, la mayoría de los llegados por la ruta canaria proceden de Malí (36,8 %), Senegal (25 %) y Guinea (11,7 %). En contraste, el porcentaje de inmigrantes marroquíes se redujo de más del 50 % en 2020 y 2021 a alrededor del 11 % en 2025.
En paralelo, las estadísticas del Ministerio del Interior muestran un aumento de las llegadas irregulares a las Islas Baleares, que pasaron de 5.882 personas en 2024 a 7.321 en 2025, lo que supone un incremento del 24,5 % y apunta a un desplazamiento parcial de las rutas migratorias hacia el Mediterráneo.
En cuanto al coste humano del fenómeno, las autoridades informaron de la recuperación de 57 cuerpos en aguas de las Baleares durante 2025, así como de 44 cuerpos frente a la costa de Ceuta, poniendo de relieve los graves riesgos asociados a la inmigración irregular.
