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Meryem Ghoua
La fama de Ayoub El Kaabi no nació en los campos de las academias ni su talento se pulió bajo los focos de lujosos centros de formación. Surgió de un taller de carpintería y de una realidad social difícil, que lo convirtió en un jugador que conoce bien el significado de la paciencia y la espera. La historia de El Kaabi no es común; es una de las más inspiradoras del fútbol marroquí moderno.
Ayoub no fue uno de esos “talentos precoces”. Disputó su primer partido profesional alrededor de los 23 años, en la segunda división con el Racing de Casablanca. Antes de eso, era un joven sencillo que trabajaba como carpintero desde los 15 años, tras abandonar prematuramente los estudios en busca del sustento diario. El fútbol no fue un camino de rosas, sino un sueño que perseguía después de duras jornadas de trabajo.
El Kaabi pasó por ligas amateurs hasta que su nombre finalmente emergió en la segunda división, donde explotó todo su instinto goleador, arrasó el campeonato y se coronó máximo artillero. A partir de ahí, las puertas de la élite comenzaron a abrirse. Su etapa en el Renaissance de Berkane fue el primer paso real hacia el gran cambio.
El punto de inflexión decisivo llegó en 2018, cuando fue convocado con la selección marroquí local para el Campeonato Africano de Naciones (CHAN). Allí no solo brilló, sino que escribió historia: máximo goleador del torneo, mejor jugador y autor de un récord aún vigente, con 9 goles en 6 partidos. En la final ante Nigeria, ganada por 4-0, dejó su huella una vez más y condujo a los “Leones locales” al título.
Con 25 años, recibió una oferta muy atractiva del fútbol chino, en una época en la que los clubes del país asiático seducían a estrellas mundiales con salarios astronómicos. Para un jugador procedente de condiciones humildes, como él mismo se define, la decisión parecía lógica: asegurar el futuro de su familia. Así brilló con el Hebei China Fortune, anotando nueve goles.
Un año después, regresó a la liga marroquí de la mano del Wydad Casablanca, pese a tener ofertas de otros clubes, apostando por la estabilidad en su país y por reforzar sus opciones con la selección nacional. Con el Wydad ganó la liga y el título de máximo goleador, marcando 35 goles durante su etapa con los “rojos”, confirmando que lo logrado en el CHAN no había sido casualidad. Ese rendimiento le valió un lugar en la lista de Marruecos para el Mundial de Rusia 2018, donde participó ante Irán y Portugal.
Luego llegó el Hatayspor turco, donde El Kaabi siguió desafiando edades y pronósticos. En su primera temporada marcó 18 goles y terminó segundo en la tabla de goleadores, empatado con el italiano Mario Balotelli, revalorizándose una vez más pese a ser un futbolista de incorporación tardía al profesionalismo.
Una importante oferta económica del Al Sadd catarí lo llevó al Golfo en una decisión calculada, pero que no significó el final de sus ambiciones. Mientras algunos pensaban que su carrera se limitaría al dinero, sorprendió a todos con una propuesta europea de peso: el Olympiacos griego. A los 30 años, cuando muchos creen que el tren europeo ya pasó, El Kaabi se subió al vagón de los grandes.
El Olympiacos buscaba un delantero hecho y derecho, no un proyecto, y encontró su respuesta en el marroquí silencioso. El resultado fue una temporada histórica: título de la Conference League, máximo goleador, mejor jugador del torneo, doblete nacional (liga y copa), mejor jugador de Grecia, mejor futbolista extranjero, inclusión en el once ideal y mejor jugador del Olympiacos en la temporada 2023/2024.
Y la marcha no se detuvo. En la temporada 2024/2025, terminó la Europa League como máximo goleador compartido con nombres de peso como Bruno Fernandes y Kasper Høgh, demostrando que lo suyo no es fruto de la suerte, sino de un largo camino de trabajo y fe.
No se puede hablar de El Kaabi sin mencionar su nuevo apodo: el “rey de las chilenas”. Se ha convertido en uno de los jugadores que más goles ha marcado de esta forma, con un total de 12, el último ante Zambia el pasado lunes en la actual Copa Africana de Naciones disputada en Marruecos, una auténtica marca registrada en los últimos años.
Hoy, Ayoub El Kaabi ostenta el récord de ser el máximo goleador del Olympiacos en competiciones europeas. De carpintero humilde a conquistador de las redes del Viejo Continente: una historia que demuestra que el fútbol no solo premia a quien empieza temprano, sino también a quien insiste en llegar, aunque lo haga más tarde.
El gran sueño de El Kaabi sigue siendo contribuir a que la selección marroquí conquiste por fin la tan ansiada Copa Africana, y entrar en la historia junto a sus compañeros tras años de intentos y esperanza.
