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Las fuerzas de seguridad del Reino de Marruecos llevaron a cabo en las últimas 24 horas una operación preventiva de gran envergadura en las proximidades de la frontera norte, que permitió impedir el acercamiento de entre 300 y 400 migrantes en situación irregular al perímetro fronterizo con la ciudad de Ceuta.
La intervención se inscribe en el marco de la vigilancia permanente desplegada por Marruecos para hacer frente a las redes de inmigración clandestina y preservar la seguridad y la estabilidad de la región. Se trata de una de las actuaciones más significativas realizadas en los últimos días, tras detectarse un aumento de la presión migratoria en el entorno fronterizo, según informan medios locales.
De acuerdo con informaciones oficiosas, los servicios de seguridad habían identificado previamente la concentración de cerca de 500 migrantes en los montes situados en territorio nacional, organizados en distintos grupos con la intención de intentar un cruce ilegal. Estas concentraciones fueron localizadas gracias a los medios de vigilancia terrestre y aérea, así como a los dispositivos tecnológicos desplegados de forma permanente en la zona.
Las fuerzas de seguridad actuaron de manera anticipada y coordinada, logrando dispersar a los grupos antes de que se produjeran intentos de entrada masiva, sin que se hayan registrado heridos. Las autoridades no han comunicado por el momento un balance oficial detallado del operativo desarrollado durante la noche.
En los días precedentes, se había observado un incremento puntual de los intentos de entrada irregular, con la llegada de varias decenas de personas en una sola jornada, además de numerosos accesos frustrados directamente en el perímetro fronterizo. Asimismo, durante el reciente periodo festivo, los servicios de seguridad neutralizaron alertas difundidas en redes sociales que llamaban a un asalto masivo, que finalmente no llegó a producirse.
Las difíciles condiciones meteorológicas, marcadas por lluvias y fuertes rachas de viento, han agravado la presión migratoria, tanto por vía terrestre como marítima, con salidas irregulares pese al mal estado del mar. No obstante, las autoridades marroquíes han mantenido un alto nivel de vigilancia para evitar situaciones de riesgo humano.
A través de estas actuaciones, Marruecos reafirma una vez más su compromiso firme y constante en la lucha contra la inmigración irregular y las redes de tráfico de personas, así como su papel central como socio fiable en la gestión de los flujos migratorios, combinando el respeto a la dimensión humanitaria con la defensa de la seguridad y la soberanía nacionales.
