Rue20 Español/Fez
Entrevistado por Walid El Moumen
Con motivo del sorteo del Mundial 2026, que colocó a Marruecos en el Grupo C junto a Brasil, Escocia y Haití, hemos decidido volver al debut de la historia, como dice la canción de RedOne “Hkaya bdat f México”, viajando en el tiempo hasta México 1986 para recuperar la voz de Abdelfattah Rhiati*, integrante de la histórica selección que logró, por primera vez en la historia de África y del mundo árabe, alcanzar la segunda fase de la Copa del Mundo.
Rue20 Español conversó con él, evocando la nostalgia y la experiencia de aquellos días, para analizar el presente y el futuro del fútbol marroquí a través de la comparación entre generaciones y los retos que enfrenta la selección en la fase de grupos del Mundial de EE. UU.-Canadá-México.
- Comparando generaciones: 1986 y la presente, ¿qué diferencias observa entre ambas escuadras?
La gran diferencia es la procedencia de los jugadores. En 1986, el 90–95 % del equipo provenía de la liga nacional, y solo dos o tres eran profesionales en el extranjero, quienes reforzaban al grupo. Esto permitió crear cohesión y mantener un bloque estable durante años.
Ahora, es lo contrario: más del 95 % son jugadores profesionales en el exterior y solo un 5–10 % son locales. No por ello dejan de ser marroquíes; defienden la camiseta nacional, aunque su formación y mentalidad se desarrollaron en clubes profesionales y ligas internacionales.
El equipo de 1986 tuvo un trabajo de base durante tres años, ganó la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de Casablanca y luego mantuvo la base del grupo, lo que creó armonía y permitió resultados sobresalientes.
La selección de Walid Regragui, en cambio, alcanzó semifinales en el Mundial con esa experiencia profesional adquirida fuera de Marruecos.
- Marruecos fue encuadrado en el Grupo C junto a Brasil, Escocia y Haití. ¿Cómo valora este grupo y existe la posibilidad de “venganza” por lo sucedido en 1998?
El sorteo colocó a Marruecos en un grupo fuerte. No es débil ni medio, sino muy competitivo. Brasil es una potencia mundial, Escocia juega con fuerza física y balones largos, y Haití representa el estilo centroamericano, con técnica y calidad.
Antes solo los veíamos por televisión; ahora los enfrentaremos directamente. Marruecos de esta época no es como en 2022: los rivales nos respetan y no vendrán a jugar contra un equipo desconocido.
Respecto a 1998, no se trata de venganza. La mentalidad profesional actual no piensa en resultados pasados. Se jugará para pasar a la siguiente fase. Este año, los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros de los ocho grupos avanzarán a la segunda fase, lo que nos da una gran oportunidad de seguir en la competición.
- Tras la gran sorpresa de 2022, ¿cree que el equipo puede repetir o superar ese logro en 2026?
En Catar 2022, muy pocos creían que llegaríamos a semifinales. Incluso los analistas internacionales no daban ni un 10 % de posibilidades.
Pero llegamos hasta ahí, y ahora todos los equipos estudiarán nuestras capacidades, tácticas y jugadores antes del Mundial.
La parte negativa puede ser la edad de algunos jugadores y su rendimiento en los clubes, lo que puede ser un desafío para el seleccionador. Aun así, eso no impide que podamos clasificarnos a la segunda fase, lo que ya sería un éxito importante antes de aspirar a más.
- Basándose en su experiencia en 1986, ¿qué consejos daría a los jugadores y al cuerpo técnico para afrontar un Mundial con tanta presión, especialmente frente a rivales como Brasil?
«Es similar a lo que pasó en 2022: nadie esperaba que llegáramos tan lejos. Lo mismo ocurrió en 1986: todos nos daban últimos del grupo frente a Inglaterra, Polonia y Portugal. Pero demostramos lo contrario y acabamos primeros del grupo.
Si no fuera por el cansancio, el clima y un pequeño error en los últimos segundos ante Alemania, habríamos avanzado más. Los expertos reconocieron que aquel equipo era fuerte, coherente y capaz de llegar lejos.
El consejo es dejar atrás lo que hicimos en 2022 y luchar por la camiseta nacional. Cada partido debe pensarse según su naturaleza y táctica, y hay que jugar de igual a igual contra cualquier rival —Brasil incluido—, partido a partido.
Para Rhiati, Marruecos llega a 2026 con respeto ganado, una generación profesional y la posibilidad de competir de tú a tú con las grandes selecciones. La clave, según él, es mentalidad, disciplina, análisis de cada encuentro y confianza en las propias capacidades.
Asimismo, Rhiati destacó la preparación para la Copa Africana de Naciones 2025, señalando que la mentalidad profesional, la organización y la infraestructura permitirán al equipo nacional competir al máximo nivel en casa: “El objetivo de todos los marroquíes —rey, pueblo y afición— es ganar la CAN 2025 que se disputará en nuestro país, y el equipo está preparado para ello”.
*Abdelfettah Rhiati: fue internacional marroquí y delantero de la histórica selección que participó en el Mundial de México 1986. Comenzó su carrera profesional en el MAS de Fez, donde destacó como uno de los jugadores clave del equipo. Posteriormente, jugó en Suiza con FC Aarau y Neuchâtel Xamax, antes de volver al MAS de Fez en la temporada 1990-1991.
