Rue20 Español/Marrakech
El corazón del histórico Palacio El Badi en Marrakech fue el escenario de una deslumbrante velada mundial que reunió a más de 1200 invitados de todo el mundo, en el marco de la 93ª Asamblea General de INTERPOL.
La cena oficial, presidida por el director general de la Seguridad Nacional y la Vigilancia del Territorio, Abdellatif Hammouchi, ofreció una inmersión en la rica cultura y hospitalidad marroquí, consolidando la posición del país como un actor clave en el diálogo de seguridad internacional.

El evento, celebrado el 26 de noviembre de 2025, contó con la presencia de destacadas personalidades de la seguridad, diplomacia y el ámbito internacional. Entre los asistentes se encontraban el presidente de INTERPOL, Dr. Ahmed Naser Al-Raisi, y el secretario general de la Organización, Jürgen Stock, junto con miembros del comité ejecutivo y numerosas delegaciones internacionales.

La representación marroquí incluyó a altos funcionarios como el ministro del Interior Abdelouafi Laftit, el ministro de Asuntos Exteriores Nasser Bourita, el ministro delegado encargado del Presupuesto Fawzi Lekjaa, el general de ejército Mohamed Haramou, comandante de la Gendarmería Real, y el director general de la DGED Mohamed Yassine Mansouri.

La elección del Palacio El Badi, un monumento emblemático que data de cinco siglos atrás, no fue casual. El palacio, con su arquitectura que refleja la grandeza cultural de Marruecos, proporcionó un telón de fondo perfecto para la celebración. La velada fue una muestra de la excelencia organizativa marroquí y de su legendaria hospitalidad.
El evento fue amenizado por 16 grupos folclóricos que representaron la diversidad musical y artística de las diferentes regiones de Marruecos. Los invitados disfrutaron de un espectáculo que incluyó ritmos amazigh, cantos gnaoua, ahwach, aïta, dakka marrakchia y sonoridades saharauis, entre otros, destacando la riqueza plural del patrimonio nacional.
Esta grandiosa velada trascendió la mera celebración cultural, enviando un mensaje claro al mundo: Marruecos, una tierra de historia y modernidad, se mantiene firme como un actor central en el diálogo de seguridad internacional y un modelo de auténtica hospitalidad.
El Reino, en el resplandor del Palacio El Badi, reafirmó su estatus como un país de prestigio, paz y apertura, fiel a sus tradiciones y con una mirada decidida hacia el futuro.
