Rue20 Español/Almería
El Hassan Belarbi*
La comunidad marroquí en el extranjero constituye un componente esencial del Marruecos contemporáneo. La migración ha dejado de ser únicamente un traslado geográfico; se ha convertido en una experiencia vital que integra elementos culturales, laborales y educativos. Los ciudadanos marroquíes que residen fuera del país contribuyen significativamente al enriquecimiento cultural y al fortalecimiento de los lazos entre Marruecos y las comunidades donde se integran.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que adaptarse a una nueva cultura y estilo de vida puede presentar desafíos significativos. Un número significativo de ciudadanos marroquíes se enfrenta al desafío de preservar su vínculo con su país de origen mientras buscan integrarse plenamente en la sociedad que los acoge. Por ello, resulta fundamental educar a las nuevas generaciones para que crezcan con una identidad marroquí sólida, una mentalidad abierta al mundo y la capacidad de combinar la autenticidad de sus tradiciones con un profundo sentido de pertenencia nacional.
Por otra parte, las remesas enviadas por la comunidad a su país constituyen un recurso indispensable para el bienestar de numerosas familias, contribuyendo a la educación, la atención sanitaria y la ejecución de pequeños proyectos en diversas comunidades. Asimismo, la diáspora constituye un valioso capital humano y de conocimiento. Los marroquíes residentes en el extranjero poseen experiencia y competencias en áreas como la ciencia, la tecnología, la administración y la innovación, que podrían contribuir significativamente al desarrollo del país, siempre y cuando Marruecos les brinde las oportunidades y los espacios adecuados para ello. De este modo, la comunidad no solo contribuirá económicamente, sino que se convertirá en un socio estratégico para el crecimiento sostenible y la modernización del país.
En la actualidad, la comunidad se enfrenta a desafíos crecientes, como el clima político cambiante en algunos países europeos y el ascenso de corrientes de derecha radical con posturas hostiles hacia los migrantes, como ocurre con el partido VOX en España. Esta situación requiere una atención diligente y la implementación de redes de apoyo que preserven la identidad nacional y fortalezcan la integración de los marroquíes en las sociedades de acogida.
En España, la comunidad marroquí exhibe una estructura social caracterizada por su dinamismo, en la cual convergen elementos de identidad, adaptación y memoria. Esta comunidad, formada por generaciones que han emigrado en busca de oportunidades laborales o educativas, ha desarrollado redes familiares, culturales y asociativas que contribuyen a la preservación de tradiciones y al fomento de la integración.
En Marruecos, a pesar de los discursos oficiales que destacan la relevancia de los marroquíes en el extranjero, la realidad exige medidas concretas. Políticas claras, como facilitar la inversión, proteger los derechos y fomentar la participación en la toma de decisiones, pueden transformar el reconocimiento simbólico en un impacto real.
La relación entre el Estado marroquí y su comunidad en el extranjero debe fundamentarse en la confianza mutua y en mecanismos claramente definidos. La creación de instituciones dedicadas a los asuntos de los marroquíes residentes fuera del país permite mantener su apoyo y facilitar su contribución activa al desarrollo nacional. En este sentido, el discurso de Su Majestad el Rey Mohammed VI durante el aniversario de la Marcha Verde abordó la renovación del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero y la creación de la Fundación Mohamadía para los Marroquíes Residentes en el Extranjero, reafirmando la visión del Estado de fortalecer los lazos con sus ciudadanos y respaldar iniciativas de desarrollo social.
A pesar de los esfuerzos realizados, persiste la falta de acción de los gobiernos para implementar políticas efectivas que apoyen a los marroquíes en el extranjero. Por ello, Su Majestad el Rey Mohammed VI ha enfatizado la necesidad imperativa de reconocer a la comunidad, protegerla y permitirle contribuir de manera efectiva al desarrollo del país.
Con la proximidad de las elecciones legislativas en Marruecos, se anticipa un incremento del interés de ciertos partidos políticos por la comunidad marroquí en el extranjero, a través de reuniones, eventos y promesas electorales. No obstante, cabe plantearse la siguiente cuestión: ¿en qué momento estas organizaciones han desempeñado un papel activo en los asuntos de los marroquíes residentes fuera del país? Es una lástima que el interés de algunos se restrinja a períodos específicos, manifestándose únicamente en momentos cercanos a las elecciones o en ocasiones particulares. Durante el resto del tiempo, no se perciben programas continuos de apoyo en áreas como educación, inversión o participación cívica.
La comunidad marroquí constituye un componente indispensable de la sociedad y la economía del país, desestimando la noción de que se trata únicamente de una fuente de votos o remesas. Por ello, se recomienda que los gobiernos y partidos políticos establezcan relaciones auténticas y sostenibles con la diáspora, manteniendo un interés constante y sincero, alejado de la atención temporal o circunstancial.

*El Hassan Belarbi es profesor titular de Ingeniería Química – Universidad de Almería.
