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La Unión Europea (UE) ha dado un paso significativo en su relación con Marruecos al aprobar la propuesta para iniciar negociaciones destinadas a renovar el acuerdo de pesca que incluye las aguas del Sáhara marroquí.
La decisión, anunciada por la Comisión Europea el pasado martes, trasciende lo meramente técnico y refleja un cambio estratégico en la visión europea hacia su socio del sur, en un contexto político y diplomático marcado por la reciente resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que reconoció la propuesta marroquí de autonomía como una base realista para la solución del conflicto del Sáhara.
Kostas Kadis, comisario europeo de Pesca y Océanos, destacó ante las comisiones parlamentarias conjuntas de España que la propuesta se someterá a los veintisiete Estados miembros para abrir negociaciones oficiales con Rabat.
“Este paso constituye un desarrollo importante en las relaciones europeas-marroquíes y refleja la convicción creciente dentro de nuestras instituciones de que consolidar un trato realista con Marruecos es clave para avanzar en el expediente de pesca”, afirmó Kadis.
Según fuentes comunitarias, la decisión representa una traducción práctica del cambio de enfoque político dentro de la UE, que busca superar la fase de cautela posterior a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre los acuerdos agrícola y marítimo.
En este sentido, la Comisión Europea reconoce que la autonomía marroquí, avalada por el Consejo de Seguridad, se ha convertido en un referente internacional que condiciona cualquier negociación económica o comercial, incluyendo la pesca.
El regreso a la mesa de negociaciones refleja además el fortalecimiento de la confianza entre Bruselas y Rabat en los últimos meses, tras la firma del acuerdo de intercambio de cartas modificadas del acuerdo agrícola en octubre pasado, que permitió asegurar ventajas comerciales para los productos de las regiones del sur de Marruecos al mismo nivel que el resto del país.
España, principal beneficiaria de los protocolos anteriores, ha mostrado su apoyo a esta iniciativa, en particular las flotas de Andalucía, Galicia y Canarias, que bajo acuerdos previos contaban con 92 de los 138 buques europeos con licencias de pesca en aguas marroquíes.
Los Estados miembros coinciden en que la renovación del acuerdo no solo tiene implicaciones económicas, sino también estratégicas, al reforzar la seguridad marítima, la estabilidad regional y la cooperación frente a la inmigración irregular.
Analistas europeos interpretan esta medida como un reconocimiento explícito del enfoque marroquí sobre el Sáhara, basado en la autonomía y el realismo, y como un signo de que la UE busca alinear su política con las decisiones de la ONU y con la lógica de asociación estratégica que une a ambos socios.
En este contexto, Marruecos deja de ser visto únicamente como un actor en disputa y se consolida como un socio fiable para la Unión Europea en el Mediterráneo.
