Rue20 Español/Rabat
La reciente votación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la cuestión del Sáhara marroquí ha revelado un claro «revés diplomático» para Argelia.
La abstención de China, Rusia y Pakistán, tradicionalmente aliados de Argelia, en la votación de la resolución ha puesto de manifiesto los desafíos que enfrenta la política exterior argelina en la actualidad, según un informe de la cadena France 24.
La resolución, aprobada el pasado viernes 31 de octubre, reafirma que «la verdadera autonomía bajo soberanía marroquí representa la solución más realista» para poner fin al conflicto del Sáhara, un conflicto que se extiende por medio siglo. La abstención de los aliados clave de Argelia, sumada a la ausencia de la propia Argelia en la votación, ha dejado al país en una posición diplomática aislada.
A pesar de los intentos del ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, por minimizar el impacto de la resolución, los analistas coinciden en que el resultado de la votación representa un golpe para la diplomacia argelina.
Sabina Henneberg, experta del Instituto de Washington, declaró a France 24 que la resolución «refleja los múltiples desafíos que enfrenta su política exterior» y que «los intensos esfuerzos que Marruecos ha realizado en torno a la cuestión del Sáhara están empezando a dar sus frutos».
El informe de France 24 también destaca las crecientes dificultades que enfrenta Argelia en su entorno regional. Las relaciones con Francia y con países vecinos como Malí, Níger y Burkina Faso se han tensado, especialmente tras el incidente del derribo de un avión no tripulado maliense el pasado mes de marzo. Estos países retiraron a sus embajadores de Argelia, acusando al país de un «acto hostil deliberado», y posteriormente anunciaron su intención de «acelerar» la iniciativa marroquí para permitirle acceder al Océano Atlántico.
Los observadores señalan que, a pesar de los recientes intentos de Argelia por recuperar su presencia internacional, incluyendo su membresía no permanente en el Consejo de Seguridad y el fortalecimiento de sus relaciones con Estados Unidos e Italia, la política exterior del país enfrenta «límites claros». El fracaso en unirse al grupo «BRICS» durante el verano de 2023, considerado por algunos como un «rechazo humillante» por parte de Rusia, su aliado militar histórico, es un ejemplo de ello.
El informe también subraya la complejidad del sistema político argelino, donde las decisiones de política exterior involucran a la presidencia, el ejército y la inteligencia, lo que dificulta la toma de decisiones y limita la efectividad de la diplomacia argelina.
En contraste, Marruecos emerge como un actor regional influyente, reintegrado en la Unión Africana y con una creciente influencia económica en el continente. Las Naciones Unidas esperan ahora la versión detallada de la propuesta marroquí de autonomía, que se considera cada vez más como el marco realista y práctico para resolver el expediente del Sáhara de forma definitiva.
