Rue20 Español/El Aaiún
En un movimiento diplomático que subraya la creciente tensión en torno al conflicto del Sáhara marroquí, el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Ataf, realizó una llamada telefónica a su homólogo belga, Maxime Prévot, el jueves por la noche.
La llamada se produjo tras la decisión de Bélgica de respaldar la propuesta marroquí de autonomía como la solución «más realista, seria y creíble» para el conflicto.
Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores argelino, la conversación abordó «la revisión de los avances en la implementación de las decisiones conjuntas acordadas» durante una visita anterior. Sin embargo, el momento de la llamada, pocas horas después del anuncio de Bruselas, sugiere un intento argelino de mitigar el impacto del cambio de postura de la capital de la Unión Europea.
La decisión belga, anunciada tras una reunión entre el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y su homólogo belga, marca un hito en el conflicto artificial del Sáhara marroquí. Bélgica, como sede de las instituciones de la UE, otorga a su postura un peso estratégico significativo, que podría influir en otras capitales europeas. El apoyo belga se suma a una creciente lista de países europeos, incluyendo Francia, España, Alemania y otros, que han expresado su respaldo a la iniciativa marroquí.
Este «cambio pragmático europeo» se produce en un contexto diplomático delicado, con la inminente reunión del Consejo de Seguridad de la ONU a finales de octubre. Se espera que Estados Unidos presente un nuevo proyecto de resolución que respalde la propuesta de autonomía marroquí como la base para una solución duradera.
La declaración de Bélgica refuerza la posición de Marruecos dentro de la UE y subraya la creciente aceptación internacional de la solución marroquí, que combina realismo y legitimidad. Las capitales europeas ven ahora la resolución del conflicto como un requisito previo para la estabilidad regional y el desarrollo conjunto en el Mediterráneo.
Analistas diplomáticos señalan que el apoyo belga consolida el cambio cualitativo en la postura europea sobre el Sáhara marroquí, destacando el consenso internacional en torno a la propuesta marroquí.
Con la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU a la vuelta de la esquina, se espera una resolución que podría marcar un punto de inflexión en el conflicto, con la autonomía bajo la soberanía marroquí como la solución más viable para poner fin a décadas de conflicto y abrir nuevas vías para la cooperación regional.
