Rue20 Español/Rabat
El Discurso Real pronunciado este viernes ha marcado el inicio de una nueva fase en el desarrollo de Marruecos, enfocada en la justicia social, la equidad territorial y la valorización del capital humano.
Se trata de un llamado a la acción colectiva para construir un Marruecos donde la justicia social sea una realidad concreta.
El discurso subraya la necesidad de un cambio profundo en las mentalidades y la adopción de una «cultura de resultados», instando a acelerar la implementación de proyectos clave en áreas vitales como la salud, la educación y los programas sociales.
Por lo que se enfatiza que el ciudadano es el centro de las ambiciones de un Marruecos emergente, transmitiendo un mensaje de esperanza y optimismo, pero también de compromiso y acción.
Asimismo, se destaca la importancia de mejorar el desarrollo local, considerándolo un reflejo del progreso nacional. Los actores involucrados deben demostrar su capacidad para alcanzar los objetivos fijados, crear oportunidades y garantizar una red de seguridad para los ciudadanos, asegurando que el desarrollo impulse la justicia social y territorial.
El discurso revela una clara ambición de lanzar reformas irreversibles, capaces de aportar un valor añadido real a la vida de cada familia y ciudadano. Se pone énfasis en la creación de empleo para los jóvenes, la mejora de la educación y la salud, y la promoción de iniciativas locales y actividades económicas, motores para una dinámica renovada que responda a los desafíos actuales.
Además, se expresa una profunda convicción en la posibilidad de avanzar hacia los objetivos fijados y garantizar su durabilidad, recordando la importancia de evitar la pérdida de tiempo, esfuerzos y recursos. Estos principios deben ser arraigados en las jóvenes generaciones.
En cuanto a las prioridades territoriales, se resalta el desarrollo espacial y la visión del Soberano para el litoral, considerando su importancia económica, ecológica, turística y logística. Se subraya la necesidad de una visión integrada para la gestión del litoral y la armonización de las políticas sectoriales. Además, se reitera el compromiso con el desarrollo de las zonas montañosas, oasis y centros rurales, dotándolos de los medios necesarios para valorizar sus riquezas y potencial.
El discurso concluye con un llamado a la construcción, la realización compartida y la acumulación positiva, colocando la responsabilidad en todos los actores y reavivando el compromiso con un Marruecos nuevo.
