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En un movimiento que promete reconfigurar el panorama geopolítico africano, SM el Rey Mohammed VI ha lanzado la Iniciativa Real para el desarrollo de la fachada atlántica africana.
Esta ambiciosa iniciativa, descrita como visionaria e inclusiva, busca conectar a 23 estados africanos ribereños del Atlántico y facilitar el acceso al océano para los países del Sahel, marcando un hito en la cooperación regional y el desarrollo económico.
Anunciada durante el discurso del Rey el 6 de noviembre de 2023, la iniciativa tiene como objetivo principal la creación de un espacio geopolítico unificado, promoviendo la estabilidad, la prosperidad y la paz en la región.
El Instituto Real de Estudios Estratégicos (Ires) está respaldando la iniciativa con recomendaciones estratégicas y concretas, según informes de la revista Challenge.
Marruecos, con su extensa fachada marítima de casi 3.000 kilómetros y su estratégica ubicación en la encrucijada entre África, Europa y América, se posiciona como el motor de esta iniciativa.
El puerto de Tánger Med, el más grande de África, es un claro ejemplo de la capacidad del país para transformar su geografía en una palanca de poder. A esto se suma una diplomacia continental activa, una reconocida experiencia en infraestructuras y una visión de desarrollo solidario.
El Ires destaca la importancia de una gobernanza clara e integrada para el éxito de la iniciativa. Se recomienda la creación de una Alta Comisión para la realización de la Iniciativa Real Atlántica, compuesta por expertos multidisciplinarios y diplomáticos experimentados.
Esta comisión se encargará de anticipar obstáculos, coordinar programas y definir la hoja de ruta operativa, asegurando la adhesión de los socios africanos.
La visión marroquí también abarca un enfoque integral de la seguridad. El Ires sugiere establecer una estructura de concertación y coordinación entre los países africanos atlánticos, que podría evolucionar hacia una organización de seguridad regional, similar a una «OTAN africana».
Este marco fortalecería la seguridad marítima, combatiría el terrorismo y el crimen organizado, y garantizaría la libre circulación de bienes y personas en un espacio atlántico estabilizado.
Consciente de las amenazas que enfrenta el Sahel, Marruecos aboga por una respuesta colectiva, multinacional y concertada. El Ires subraya que solo una alianza fuerte y coordinada puede asegurar de manera duradera esta zona estratégica.
Más allá de la cooperación geopolítica, la iniciativa también representa una nueva doctrina económica africana. El economista Driss Aissaoui, citado por Challenge, afirma que «los países africanos deben construir una oferta común basada en la valorización de sus conocimientos», convirtiendo el proyecto atlántico en un motor de crecimiento compartido.
Jamal Machrouh, otro economista, destaca la importancia de la cooperación en sectores específicos, citando el gasoducto Nigeria-Marruecos como un proyecto clave para conectar los recursos energéticos de África Occidental con Europa a través de la fachada marítima marroquí.
Expertos internacionales elogian unánimemente el enfoque marroquí. Michel Vialatte, consultor internacional, describe la estrategia atlántica de Marruecos como un «verdadero genio diplomático», reconciliando a los países del Sahel sin litoral con el acceso marítimo. También resalta el papel crucial del proyecto Dakhla Atlántico, que se convertirá en un importante centro logístico para el continente.
Jawad Kerdoudi, presidente del IMRI, subraya la dimensión política y diplomática de estos proyectos. «Con el puerto de Dakhla y el gasoducto Nigeria-Marruecos, el Reino aumenta su prestigio internacional y refuerza sus lazos con los países del Sahel».
Para Kerdoudi, estas obras de gran envergadura reflejan la constancia de una diplomacia marroquí pragmática, basada en los intereses mutuos y la solidaridad africana.
La iniciativa marroquí se presenta como un paso audaz hacia un futuro más próspero y seguro para África, con Marruecos a la vanguardia de este nuevo capítulo geoestratégico.
