Rue20 Español/Uchda
La Confederación Sindical Argelina (CSA) ha denunciado una creciente «política de restricción y represión» dirigida a la actividad sindical en Argelia, advirtiendo sobre una amenaza directa a las libertades sindicales y la estabilidad social.
La CSA, que agrupa a 12 sindicatos independientes de diversos sectores, incluyendo el educativo, ha emitido un comunicado oficial expresando su preocupación por la situación actual.
La denuncia de la CSA se produce en un contexto de creciente tensión, marcado por el aumento de arrestos de destacados representantes sindicales.
Entre ellos, destaca el caso de Masoud Boudiba, coordinador nacional del Sindicato del Consejo Nacional Independiente de Empleados de la Enseñanza para el Sector de Tres Niveles, quien se encuentra bajo control judicial desde febrero. Los sindicatos afirman que la restricción a Boudiba, conocido por su defensa de los derechos laborales, agrava la situación y limita la capacidad de los sindicatos para representar a sus miembros.
La CSA señala que las leyes 23-02 y 08-23, que restringen la acción sindical, limitan el derecho a la huelga y socavan la acción sindical. Además, la Confederación denuncia medidas administrativas que impiden el reconocimiento de algunos sindicatos independientes, considerándolas discriminatorias e inconstitucionales.
En su comunicado, la CSA también subraya la difícil situación económica de los trabajadores, con una débil capacidad de compra que ejerce presión sobre los diferentes sectores.
La Confederación exige una revisión de las leyes básicas y los sistemas de compensación, argumentando que mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, especialmente en el sector educativo, es esencial para la calidad de los servicios y la estabilidad.
La preocupación de la CSA se extiende más allá de las restricciones sindicales, abarcando también el derecho a la protesta y la libertad de expresión. La prohibición de manifestaciones en apoyo a Gaza, junto con la represión de la iniciativa «213 Generación Z», son ejemplos de una política que, según la CSA, busca instaurar el miedo e imponer una estricta censura en la sociedad civil argelina y los sindicatos.
