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jueves, junio 4, 2026

El renacer del marroquí Ounahi

 

Rue20 Español/ Fez

Meryem Ghoua

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La Liga española es, desde hace años, un escaparate de primer nivel para muchos futbolistas. Un trampolín hacia las grandes ligas y clubes de élite para quienes llegan desde ligas menores o viven su primera experiencia en Europa. Pero la historia del 8 de Marruecos Azzedine Ounahi, rompe con ese patrón.

El mediocampista marroquí, nativo en Casablanca, aterriza en el Girona a sus 25 años como un jugador ya consolidado, tanto en sus clubes anteriores como, sobre todo, en la selección de Marruecos.

Su camino hasta aquí no ha sido fácil. Con solo 18 años se trasladó a Francia para unirse al filial del Estrasburgo, pero no terminó de adaptarse. Buscando minutos y confianza, recaló en el Avranches, un modesto equipo de la tercera división francesa. Allí empezó a destacar, y pronto llamó la atención de clubes de la Ligue 1. Fue así como firmó por el Angers, justo un año antes del Mundial de Qatar 2022. Comenzaba entonces el ascenso meteórico de «Azz».

El torneo que lo consagró definitivamente fue ese Mundial. Marruecos firmó una actuación histórica, alcanzando las semifinales y eliminando a España en octavos de final. En ese partido, Ounahi sorprendió a todos, incluido el entonces seleccionador español Luis Enrique, que lo elogió públicamente:

«Me ha sorprendido gratamente el número 8. No sé cómo se llama, lo siento. ¡Madre mía, de dónde ha salido ese muchacho! Juega muy bien, no ha parado de correr. Espectacular.»

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Aquellas palabras lo acompañarían desde entonces. Azzedine Ounahi se convirtió, para muchos, en “el 8 de Marruecos”.

Sin embargo, tras tocar el cielo, llegó el golpe. El Olympique de Marsella pagó 8 millones de euros por él tras el Mundial, pero las lesiones y problemas personales frenaron su progresión. Roberto De Zerbi, actual entrenador del equipo francés, le comunicó que no contaba con él. Ounahi buscó entonces minutos en el Panathinaikos, cedido

Ahora, ha encontrado su lugar en Girona. Le han bastado apenas seis partidos para convertirse en un pilar del equipo catalán. Su actuación en San Mamés ha sido, hasta ahora, una de las más brillantes de la temporada: despliegue, visión, control, pase y gol.

En el Girona viste el dorsal 18 —el 8 lo lleva Portu—, pero su impacto recuerda a aquel mediocampista que maravilló al mundo en Qatar. Azzedine Ounahi ha llegado a La Liga no como una promesa, sino como una realidad. Y todo apunta a que ha venido para quedarse.

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