Rue20 Español/Rabat
Las autoridades japonesas tomaron medidas firmes contra la presunta delegación del Polisario durante la reciente Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África (TICAD 9), celebrada en Yokohama, al expulsar a sus representantes antes de la fecha prevista de salida y prohibirles realizar supuestas actividades.
Esta decisión refleja el compromiso de Japón de mantener el enfoque de la conferencia en la cooperación económica y las asociaciones estratégicas con África, evitando que se convierta en un escenario para maniobras o discursos separatistas.
Los representantes del Polisario fueron expulsados tras violar las directrices japonesas, según informan fuentes coincidentes.
Las autoridades de Tokio no extendieron invitaciones oficiales al grupo separatista, y su participación se limitó, sin acceso a las sesiones principales ni autorización para pronunciar discursos. Además, fueron sometidos a una estricta vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad japonesas, medida que quedó documentada en imágenes difundidas en redes sociales.
A pesar de los intentos de la maquinaria mediática del Polisario y Argelia por presentar estas imágenes como un supuesto reconocimiento a su «estatus» internacional, la realidad apunta a una acción preventiva de Japón para controlar cualquier actividad no autorizada.
Según las mismas fuentes, la delegación del Polisario, en coordinación con la representación argelina, organizó reuniones no permitidas con parlamentarios, medios y organizaciones no gubernamentales, lo que provocó el descontento de las autoridades japonesas. Como consecuencia, se les ordenó abandonar el país tres días antes de lo programado.
En un incidente relacionado, una conferencia de prensa anunciada en el sitio web del Club de Prensa, en la que participarían miembros del Polisario, fue cancelada por las autoridades japonesas. Aunque el anuncio oficial citó razones logísticas, los organizadores confirmaron que la decisión se tomó debido a la presencia de la delegación separatista, a la que se le exigió abandonar el territorio japonés de inmediato.
Durante la inauguración de TICAD 9, el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Takeshi Eoi, dejó clara la postura de su gobierno: «La presencia de una entidad que Japón no reconoce como Estado no afecta nuestra posición sobre su estatus».
Esta declaración reafirma la visión de Tokio, que considera al Polisario una entidad sin legitimidad, incapaz de consolidar apoyo ni siquiera en los campamentos de Tinduf, y que recurre a gestos banales para encubrir sus reiterados fracasos diplomáticos.
La expulsión de la delegación y las restricciones impuestas subrayan el creciente rechazo internacional a los intentos del Polisario por aprovechar plataformas como TICAD para proyectar una imagen de relevancia.
Para Japón, estas medidas no solo protegen los objetivos de la cumbre, sino que también envían un mensaje claro: el Polisario es percibido como una carga para la Unión Africana y sus socios, cuyas acciones requieren supervisión para evitar desestabilizar foros destinados a la cooperación y el desarrollo.
