Rue20 Español/ Granada
La inauguración, el sábado, del Espacio Amazigh en el interior de la Alhambra de Granada marca una etapa de gran valor simbólico en el reconocimiento y la valorización del patrimonio amazigh en el espacio mediterráneo.
Ubicado en el corazón de uno de los monumentos más emblemáticos de Europa, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, este nuevo espacio inscribe la memoria, la historia y las expresiones culturales amazighs en un lugar que encarna desde hace siglos los intercambios, las influencias y los encuentros entre las dos orillas del Mediterráneo.
Impulsado por la Fundación Doctora Leïla Mezian, aspira a ser mucho más que un espacio museístico. Verdadero puente entre el pasado y el presente, este espacio constituye una herramienta de transmisión y preservación de un legado milenario. A través de una rica colección de joyas, textiles, cerámicas, armas ceremoniales y objetos cotidianos, pone de relieve la diversidad, la profundidad y la vitalidad de la civilización amazigh.
Cada pieza expuesta da testimonio de un patrimonio vivo transmitido de generación en generación, en el que se conjugan el saber hacer, la estética, la espiritualidad y la memoria colectiva.
Una memoria amazigh en el corazón de la Alhambra
El Espacio Amazigh rinde igualmente homenaje a la ciudad de Granada, fundada por una dinastía amazigh, los Ziríes, en 1013, así como a las grandes dinastías que forjaron su destino: los Almorávides, los Almohades y los Meriníes.
Cincuenta años de pasión expuestos en la Alhambra, situado en el Carmen de los Porcel, el Espacio Amazigh se extiende sobre 250 m², de los cuales 200 m² están dedicados a una exposición permanente. Presenta una colección excepcional de objetos reunidos durante más de cincuenta años por la fallecida Leïla Mezian Benjelloun, enriquecida por una contribución de gran relevancia de Jorge Dezcallar, exembajador de España en Marruecos, quien donó una valiosa selección de joyas amazighs.
Joyas rituales, alfombras milenarias, armas ceremoniales, cerámicas y cestería: cada pieza narra una civilización. Entre las piezas más destacadas figuran adornos de excepción, diademas «Taounza», fíbulas, pectorales «Fekroun», collares y colgantes en plata nielada, coral y abalorios, testigos de un saber hacer ancestral y de una simbología secular.
Cinco conjuntos de joyas procedentes de las colecciones de la Fundación visten asimismo maniquíes, ofreciendo al visitante una visión viva del adorno amazigh tradicional.
Diecisiete películas para viajar al alma amazigh
El Espacio Amazigh ofrece además una rica programación audiovisual, con la proyección de 17 películas distribuidas entre los dos niveles del Espacio. En la planta superior, tres películas están dedicadas a la arquitectura amazigh, explorando los graneros, las kasbahs y los ksur.
En la planta baja, la sala de proyección emite 14 películas que celebran, entre otros, las bodas nómadas y amazighs, así como las músicas y danzas a través de los valles.
Este conjunto audiovisual ofrece una inmersión sensible y completa en la cultura viva de los amazighs. El Espacio propone así un recorrido por el corazón de la historia amazigh, desde la Antigüedad hasta nuestros días, pasando por Al-Ándalus y las grandes dinastías amazighs.
El visitante descubre sucesivamente la riqueza de las joyas rituales, la finura de los textiles tejidos con símbolos milenarios, la diversidad de las cerámicas y las armas ceremoniales, así como la arquitectura singular de los ksur, las kasbahs y los igoudars.
Al acoger este espacio dedicado a la memoria y la creación amazighs, la Alhambra consagra el lugar de este patrimonio en la historia mediterránea y abre un nuevo capítulo del diálogo entre las culturas de las dos orillas del Mediterráneo.
