Rue20 Español/Rabat
Mientras Marruecos vibra con manifestaciones masivas y espontáneas de apoyo a Palestina, Argelia, que se autoproclama defensora de la causa palestina, ha prohibido una marcha de solidaridad solicitada por partidos políticos cercanos al régimen.
Una reciente directiva del Ministerio del Interior argelino prohíbe explícitamente cualquier manifestación pública de apoyo a la causa, limitando las expresiones de solidaridad a espacios cerrados y bajo estricta vigilancia.

Esta decisión contrasta fuertemente con la efervescencia de las calles marroquíes, donde más de cincuenta concentraciones se han registrado en los últimos meses, reuniendo a ciudadanos de todas las edades y procedencias para condenar la ocupación, sin necesidad de permisos ni censura. En Marruecos, la solidaridad se expresa libremente en plazas, campus y calles.
En Argelia, sin embargo, el régimen militar impone un férreo control sobre cualquier expresión pública, incluso aquellas que se alinean con su discurso oficial.
La solicitud de la marcha, proveniente de partidos políticos inofensivos y afines al gobierno, fue denegada, demostrando que la prioridad del régimen es mantener el orden militar por encima de cualquier otra consideración. Incluso un grito de apoyo a Palestina debe ser autorizado por el Estado Mayor, validando tanto el mensaje como el lugar de su expresión. De lo contrario, la solidaridad debe confinarse a la oscuridad de una sala, bajo la atenta mirada de la policía política.
Esta medida pone en evidencia la hipocresía del régimen argelino, que instrumentaliza la causa palestina en su discurso oficial, pero reprime cualquier expresión genuina de solidaridad por parte de su pueblo.
El espacio público, confiscado por el poder militar, se convierte en un territorio prohibido para la expresión ciudadana. La solidaridad, en Argelia, debe ser silenciosa, controlada y autorizada.
Lejos de la espontaneidad y la masividad de las manifestaciones en Marruecos, la solidaridad en Argelia se reduce a una puesta en escena, un acto vacío de significado real. El mensaje es claro: la causa palestina, en Argelia, es propiedad exclusiva del Estado Mayor.
